La Cueva del Conejar, uno de los yacimientos arqueológicos más relevantes de Cáceres, está en pleno proceso de adecuación para convertirse en un espacio visitable y educativo. Situada al sur de la ciudad, en la zona del Calerizo, esta cavidad natural forma parte de un conjunto de cuevas históricas, entre las que destacan Maltravieso y Santa Ana, que han ofrecido valiosa información sobre la ocupación humana de la región desde tiempos prehistóricos.
Conocida desde principios del siglo XX, la cueva fue descrita por el etnógrafo Ismael del Pan en 1917, quien la bautizó como Cueva del Conejar. Investigaciones posteriores, entre los años 1981 y 1983, llevadas a cabo por la Universidad de Extremadura, permitieron recuperar material arqueológico que evidenciaba una ocupación neolítica de la zona. Entre los hallazgos destacan restos humanos, utensilios de piedra, fragmentos de cerámica y huesos de animales, así como un diente humano de hace unos 5 000–6 000 años, que aporta datos cruciales sobre la transición hacia sociedades agricultoras y ganaderas en el sudoeste de la península ibérica.
Aunque aún no hay fecha oficial de apertura, la puesta en valor de la Cueva del Conejar permitirá que residentes y visitantes puedan descubrir uno de los yacimientos más antiguos y emblemáticos de Cáceres, convirtiéndola en un espacio de interpretación arqueológica, educativa y cultural.