En Badajoz, el río Guadiana no solo atraviesa la ciudad. También parece observarla. Y, según cuentan algunos, la obliga a recordar.
Hay quienes aseguran que bajo el elegante Puente de Palmas, en las noches de luna llena, el agua cambia. No es exactamente una corriente ni un reflejo. Es algo más extraño: como si el río se volviera espejo… y puerta al mismo tiempo.
Es entonces cuando, dicen, aparece ella: la llaman la dama blanca del Guadiana.
La historia habla de una joven llamada Leonor. Quedó huérfana siendo apenas una niña. Sus padres murieron en un trágico accidente: una calesa nocturna, un conductor dormido y el destino empujándolos hacia las aguas del Guadiana.Leonor creció entre muros nobles, salones silenciosos y miradas discretas. La ciudad la veía a menudo asomada al balcón de su casa, siempre vestida de blanco.Con el tiempo, su belleza comenzó a despertar admiración. Desde su privilegiada posición un día, un comerciante quedó prendado de ella. Sus visitas eran frecuentes, sus palabras dulces, sus promesas firmes. Amor eterno. Matrimonio. Una vida juntos. Leonor creyó en cada palabra.
Pero con los meses algo cambió. El galán empezó a espaciar sus visitas. Primero días, luego semanas. Hasta que un día dejó de aparecer por completo.
La verdad llegó antes que las explicaciones. El hombre, según empezó a murmurar la ciudad, tenía esposa en otro lugar.
Y los rumores llegaron hasta la joven, su corazón y su esperanza. Cruzó las calles de Badajoz en silencio hasta llegar al viejo puente de piedra. Solo el río fue testigo de sus pasos. A la altura de la cuarta pilastra, se detuvo.Y se arrojó al Guadiana.Su cuerpo nunca fue encontrado.
Ahí, termina la historia y arranca la leyenda. Porque muchos aseguran que en las noches de plenilunio aparece una figura sobre el agua. Una mujer vestida de blanco. No camina ni nada
Simplemente flota sobre el río. Dicen que su rostro es hermoso… pero triste. Y que su mirada busca algo entre las sombras del puente. Los más supersticiosos advierten que quien responde a su llamada puede terminar compartiendo su destino.Porque la dama blanca del Guadiana no busca compañía. Busca justicia. Y que alguien comparta su mismo dolor