Estas monjas son un "solete"
Sábado, 10 Enero 2026

Tras los muros del Convento de Santa Clara de Llerena, fundado a comienzos del siglo XVI, se esconde una de las historias más dulces y auténticas de Extremadura. Desde hace más de 500 años, una comunidad de monjas clarisas de clausura mantiene viva la vida contemplativa… y una tradición repostera que acaba de ser reconocida con un Solete de la Guía Repsol.

Santa Clara es el único convento histórico de Llerena que sigue en activo. Su arquitectura sobria y su claustro guardan siglos de oración y trabajo silencioso. Ese trabajo se transforma hoy en dulces artesanos elaborados en el obrador conventual: mazapanes, pastas, yemas o los conocidos corazones que se venden a través del torno, siguiendo recetas transmitidas de generación en generación.

La Guía Repsol ha querido poner en valor este saber hacer con un Solete que reconoce no solo la calidad gastronómica, sino también la autenticidad y el valor cultural de los obradores conventuales. Un premio que conecta tradición, patrimonio y presente.

Cinco siglos después de su fundación, las monjas de Santa Clara siguen demostrando que la excelencia también puede vivirse en silencio. Por eso, más allá del galardón, ellas mismas son un solete.