Los ganaderos, mataderos, secaderos e industriales dedicados en la región al cerdo ibérico se propone aumentar el aprovechamiento de todas las partes de este animal que campa por nuestras dehesas. Los jamones, paletas y embutidos tienen un gran valor económico, pero distintos despieces, las grasas, las vísceras o los purines son procesados sin apenas repercusión.
Un plan quiere darles una mayor utilidad y hacer negocio con ellos en la alimentación humana, la animal, otros usos para la industria o generando biogás. Este es el cometido del Grupo Operativo Iberval, cuyo presidente, Florencio Torres, ha pasado por los micrófonos del Paliqueo. Hace falta investigación, formación y financiación para montar estructuras y plantas que completen estas acciones. Son 40.000 toneladas de subproductos al año a las que se les puede sacar mucho más rendimiento.