La cruz de piedra de 1825: un crimen, dos hermanos y una leyenda en Aldeanueva
Jueves, 26 Marzo 2026

Un amor compartido. Dos hermanos. Una misma mujer. Y un conflicto imposible de resolver en una época donde el honor, los celos y la pasión podían pesar más que la propia vida. Narra la Faustino Martín que recoge esta leyenda en su libro "Aldeanueva en el corazón"

Dicen que fue en 1825. Una noche cerrada, de esas en las que el silencio del campo parece esconder algo. Uno de los hermanos salió hacia el huerto. No está claro si acudía a una cita, si huía de sus pensamientos o si simplemente buscaba la calma de la noche. Pero no estaba solo.

El otro hermano lo esperaba.

La herramienta del campo, la azada, se convirtió en arma. No hubo testigos. Solo el golpe. Solo la muerte. Un fratricidio que quebró no solo una familia, sino el alma de todo un pueblo.

El crimen no quedó impune. El asesino fue detenido y trasladado a Jarandilla, donde sería juzgado y condenado a muerte. La sentencia: la horca. Un castigo ejemplar en una época en la que la justicia también se escenificaba.

Y entonces, la última imagen que ha quedado grabada en la memoria colectiva.

La multitud se apresuraba para presenciar la ejecución. Era un acontecimiento. Un final anunciado que atraía a curiosos, vecinos y forasteros. Pero el condenado, lejos de mostrar miedo, dejó una frase que aún resuena como un eco inquietante:

“No corráis, que hasta que yo no llegue no empieza la fiesta”.