Huelva
12 Junio 2023, 21:40
Actualizado 12 Junio 2023, 21:40

El Cacereño se quedó con la miel en los labios en el Nuevo Colombino. Un solo gol le separó de celebrar un ascenso a la categoría de bronce del fútbol español 14 años después. Un ascenso que durante muchos minutos no solo fue un sueño, sino que fue una realidad. Y mucha culpa de ello la tuvo Rubén Solano.

El delantero del Cacereño transmitió una tranquilidad impropia para todo lo que había en juego desde el calentamiento. Él daba pases de tacón o hacía controles con la espuela como si de un entrenamiento se tratara. Era, sin duda, un hombre tranquilo.

Un hombre tranquilo que entró el último al campo, se hizo esperar para la foto...pero que cuando el árbitro pitó el inicio fue el primero en llegar a todo. Seis minutos tardó Solano en dejar su sello. Carrera al espacio y asistencia a Manchón para silenciar el Nuevo Colombino.

El hombre tranquilo quiso ser ambicioso. Las pidió todas para matar el partido y pudo hacerlo de no ser porque el travesaño se cruzó en su camino. Pese a sus lamentos, Julio Cobos le tenía fe y no paró de darle ánimos. Así que Solano lo siguió intentando...eso sí, el Recre detectó que era el hombre a parar y recibió un manotazo dentro del área que el árbitro no consideró suficiente como para señalar la pena máxima. Pero ni siquiera eso le puso nervioso. Hasta tuvo tiempo para hablar con los rivales, especialmente con quienes se tenía que medir en duelos.

Su mente seguía centrada en matar el partido y volvió a estar muy cerca de hacerlo en los primeros minutos de la segunda mitad. Al hombre tranquilo ni siquiera le trastocó el gol del Recre. Él siguió intentándolo sin parar.

Hasta que llegó la prórroga y Solano recibió la noticia de que iba a ser sustituido. Entonces, la tranquilidad pasó a desesperación porque sabía que no iba a poder quitarse la espina del gol. Al menos, esta temporada. Ni Solano olvidará al Recre...ni el Recre a Solano. El hombre que puso en jaque al Nuevo Colombino.