Hasta medio millón en oro fundido… o dos millones por su valor histórico
Sin detenidos por el robo en el Museo Arqueológico, pero el valor de lo sustraído depende del destino que les den los ladrones
Estaban a punto de cumplirse 40 años desde que un albañil de Acedera descubriera el conocido Tesoro de Villanueva. Hoy, esas monedas de oro, custodiadas durante décadas, han desaparecido tras el robo en el Museo Arqueológico de Badajoz que mantiene abierta una investigación policial. El botín sustraído está formado por 144 monedas de oro, acuñadas entre finales del siglo XVIII y principios del XIX, con un peso total cercano a los cuatro kilos y una pureza de 22 quilates. Su valor, sin embargo, depende del destino que les den los ladrones.
Fundir el tesoro
Con el precio del oro en torno a los 120 euros por gramo, fundir las piezas para convertirlas en lingotes podría reportarles cerca de medio millón de euros. Una cantidad considerable, aunque muy inferior a su valor real: como conjunto histórico y numismático, el tesoro podría alcanzar hasta los dos millones de euros. Ese valor, no obstante, se diluye en el mercado negro, donde la venta de piezas tan reconocibles resulta complicada y su precio final es una incógnita.
Todo apunta a robo planificado
Este lunes, agentes de la Policía Nacional han vuelto a inspeccionar el museo en busca de nuevas pistas. Las primeras hipótesis apuntan a un robo planificado y ejecutado por profesionales. El delegado del Gobierno en Extremadura, José Luis Quintana, ha señalado que todo apunta a un encargo específico y a autores que actuaron con precisión.
Los ladrones accedieron al recinto a través de una ventana, ya reparada de forma provisional, y lograron huir pese a las limitaciones de acceso nocturno en el entorno de la Alcazaba. La investigación se centra ahora en reconstruir la entrada y salida del lugar, así como en localizar posibles imágenes en cámaras de seguridad de los alrededores, ya que el museo no dispone de videovigilancia.
Desde la Junta, el secretario general de Cultura, Francisco Palomino, ha defendido que las piezas estaban protegidas con sensores y en vitrinas de seguridad, aunque ha reconocido la falta de cámaras. En este sentido, ha indicado que ya se ha solicitado al Ministerio una reforma que incluya sistemas de videovigilancia, al ser el Estado el titular del edificio.
Por su parte, la alcaldesa de Villanueva de la Serena, Ana Belén Fernández, no descarta exigir responsabilidades una vez concluya la investigación.


