CAMPO
La campaña del corcho encara su recta final con menos producción pero buenas perspectivas
El sector extremeño afronta una cosecha más corta que la del pasado año, mientras crece la preocupación por la falta de relevo generacional y la caída del consumo de vino
La campaña de la saca del corcho entra en sus últimas semanas en Extremadura, una comunidad clave para este sector al concentrar el 41% de la superficie de alcornoque de España y cerca del 13% de la superficie mundial. Cada año, los alcornocales extremeños producen más de 23.000 toneladas de corcho, alrededor de un tercio de toda la producción nacional.
En localidades como Salorino, los sacadores apuran ya los últimos días de trabajo con un balance que, aunque positivo en algunos aspectos, también refleja una reducción significativa de la producción respecto a campañas anteriores. Según explica el sacador de corcho Agustín Rebollo, las abundantes lluvias registradas durante los últimos años han favorecido el estado de los árboles y han facilitado las labores de extracción. "En líneas generales va bien porque hemos tenido bastantes lluvias dos años atrás y eso se nota a la hora de la extracción del corcho", señala.
Sin embargo, la cantidad de corcho extraída será inferior a la de ejercicios precedentes. Jesús Rebollo estima que la campaña cerrará con una de las cifras más bajas de los últimos años.
"Este año es uno de los años que menos corcho vamos a sacar. Sacaremos unos diez mil quintales o por ahí", asegura. Una caída que también confirma Agustín Rebollo al señalar que en algunas explotaciones la producción se ha reducido hasta un 50% respecto a temporadas anteriores.
El mercado del vino, clave para el sector
Los profesionales vinculan esta reducción a la evolución del consumo de vino, especialmente del vino tinto, principal destino de los tapones de corcho. "No sé el tanto por ciento que será de menos consumo de vino, sobre todo de vino tinto, y eso repercute a la hora de la compra del corcho", explica Rebollo. Aunque el corcho ha ampliado sus usos en los últimos años y también está presente en materiales de construcción, moda y calzado, la industria vinícola continúa siendo uno de sus principales mercados.
Falta de relevo generacional
Otro de los desafíos que afronta el sector es la escasez de mano de obra y la dificultad para incorporar a nuevos trabajadores. "Hay menos juventud que quiera aprender y va habiendo poca mano de obra para el corcho. Muchos se van jubilando", advierte Pedro Castaño, manijero de una cuadrilla de sacadores. Pese a estas dificultades, el sector mantiene el optimismo gracias al buen estado sanitario de los alcornocales tras las lluvias registradas en los últimos años. "Esto tiene un bajón ahora, pero bueno, ya repuntará", concluye Agustín Rebollo.


