Una mirada inteligente y divertida del mundo que nos rodea, siempre con el acento puesto en Extremadura.
Con Antonio León y José Manuel Bañegil
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La campaña de la castaña ha comenzado en el Valle del Jerte, una de las principales zonas productoras de Extremadura, pero lo hace con incertidumbre y preocupación. La falta de lluvias en las últimas semanas está afectando al desarrollo del fruto, que no está engordando lo suficiente, lo que se traducirá en una producción mermada respecto a campañas anteriores.
En la finca Jabuco, en el municipio de El Torno, el agricultor Nacho Torcal ya ha comenzado la recolección de la variedad Bouche de Bétizac, una castaña francesa que ha ganado terreno en los últimos años. “Es una variedad que nos gusta mucho por su calibre, pero este año el agua ha sido clave, sobre todo al principio del otoño, que es cuando el fruto se tiene que desarrollar”, explica.
Desde la Agrupación de Cooperativas del Valle del Jerte, su presidente, José Antonio Tierno, también advierte de las consecuencias del clima: “El veroño que llevamos le está haciendo mella. Si lloviera ahora, podría remediarse algo, pero va a ser complicado”.
En la Cooperativa del Campo de Navaconcejo, el trabajo ya es intenso para atender la demanda nacional, especialmente en estas fechas cercanas a la festividad de Todos los Santos, cuando el consumo de castañas se dispara. “Seleccionamos el calibre, cepillamos, limpiamos y envasamos. La castaña gusta a todo el mundo: ahora se consume en fresco y, cuando llega el frío, a la gente le encanta asarlas”, cuenta David Alonso, jefe de almacén.
Aunque la cantidad será menor, los productores insisten en que la calidad y el sabor se mantienen intactos. La campaña se extenderá hasta el mes de noviembre, con la esperanza de que las lluvias lleguen a tiempo para salvar parte de las variedades autóctonas.
Aunque la cantidad será menor, los productores insisten en que la calidad y el sabor se mantienen intactos.
La Alianza Ibérica por el Ferrocarril, una organización sin ánimo de lucro que promueve la mejora del transporte ferroviario, ha reclamado este lunes más trenes y mejores conexiones para Extremadura. Denuncian que la región sigue muy por detrás del resto del país en servicios ferroviarios, especialmente en lo que respecta a los trenes regionales.
Entre sus principales demandas, destacan la necesidad de aumentar las frecuencias entre ciudades como Cáceres, Mérida y Badajoz, que consideran insuficientes para la población que concentran. “Lo normal sería tener un servicio regional cada hora, y en hora punta, cada media hora. Esto no existe. Hay, pero hay muy poco”, han señalado.
También reclaman una mejor conexión con Madrid, con una oferta más variada: trenes directos que conecten los principales municipios sin paradas intermedias para reducir tiempos, y otros que sí atiendan a los pueblos del trayecto.
La Alianza confía en que la futura red de alta velocidad permita triplicar el número de viajeros extremeños en pocos años. Además, han pedido que se estudie la reapertura de la Ruta de la Plata, entre Plasencia y Astorga, una línea que, según sus estimaciones, podría superar el millón y medio de viajeros al año.
La crítica más contundente ha sido hacia el actual servicio regional: “Si Extremadura estuviese en Alemania, habría un tren cada media hora conectando estas ciudades”, han afirmado.
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El nuevo puente de Alcántara está a punto de entrar en servicio tras superar con éxito una de las últimas fases clave de su construcción: la prueba de carga. La infraestructura ha sido sometida a un riguroso test de resistencia con 20 camiones sobre la calzada y 356 sacas distribuidas en la pasarela peatonal anexa, simulando condiciones de uso intensivo.
La apertura del puente es inminente, tras una inversión superior a los 17 millones de euros. Su puesta en funcionamiento permitirá desviar el tráfico rodado que actualmente circula por el histórico puente romano, una joya de la ingeniería del siglo I que, hasta ahora, soporta el paso diario de 600 vehículos, incluidos 80 camiones pesados.
Con esta actuación, se busca preservar el patrimonio y mejorar la seguridad vial en la zona, al tiempo que se garantiza la conectividad entre ambas márgenes del río Tajo sin comprometer la integridad del monumento.
Prueba de carga del nuevo puente de Alcántara
A tan solo tres días de que expire el plazo para registrar los presupuestos autonómicos en la Asamblea de Extremadura, el Gobierno regional solo ha mantenido una reunión formal con los grupos parlamentarios y únicamente el PSOE ha presentado propuestas concretas.
El documento socialista incluye medidas en materia de juventud, emergencia climática y cooperación internacional, y aunque aseguran no imponer líneas rojas, sí plantean la recuperación del impuesto de patrimonio, una medida que el Ejecutivo de María Guardiola ya ha descartado. Además, los socialistas rechazan la anunciada rebaja fiscal a las eléctricas. “No vamos a permitir este regalo a las eléctricas mientras se recorta la nómina a los docentes”, ha criticado el líder socialista, Miguel Ángel Gallardo.
Por su parte, Vox aún no ha presentado su propuesta definitiva, aunque ha adelantado que su prioridad será la defensa de la central nuclear de Almaraz. Eso sí, han dejado claro que no participarán en ninguna negociación en la que esté presente el PSOE. “Sería una incongruencia”, ha afirmado el portavoz de Vox, Ángel Pelayo.
Tampoco participará Unidas por Extremadura, que se levantó de la mesa en la primera reunión. Su portavoz, Irene de Miguel, fue tajante: “El paripé, no”.
Los presupuestos para 2026 contemplan un gasto de 8.600 millones de euros. Por ahora, no hay previstas más reuniones y la Junta mantiene su compromiso de registrar las cuentas dentro del plazo legal. No obstante, ha advertido que, si no se alcanza un acuerdo para su aprobación, podría convocar elecciones anticipadas.
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Con Antonio León y José Manuel Bañegil
La recogida de la aceituna de mesa ha comenzado en las comarcas del norte de Cáceres, donde se cultiva la reconocida manzanilla cacereña, una de las variedades más apreciadas por su sabor y textura. Sin embargo, la campaña arranca con un sabor amargo: la falta de lluvias ha impedido que el fruto engorde lo suficiente, y gran parte de la cosecha no podrá destinarse a aderezo.

"El tiempo está en contra del campo”, explica el agricultor Florencio Iglesias, que estima que el 70% de la cosecha se perderá. “Solo un 30% servirá para mesa. Del resto, algo irá a almazara, pero otra parte no servirá ni para eso, porque la mano de obra va a valer más que la aceituna. Y además, la aceituna no tiene grasa, se ha quedado seca”.
La situación es crítica en una de las campañas más importantes del otoño extremeño. Iglesias advierte también de las consecuencias a medio plazo: “El próximo año será aún peor. Los olivos quedarán agotados. El árbol es como una persona, necesita un tiempo de recuperación”.

Los agricultores de la zona prevén pérdidas económicas millonarias, especialmente para quienes habían planificado una campaña normal. “Se preveía una buena campaña", dice Florencio Igleisas, y aunque los precios hubieran estado entre los 85 o 90 céntimos, "hubiéramos funcionado todos: productores, receptores e industrias”, señala. Pero el producto no ha dado de sí. En su caso, esperaba recoger unas 600 toneladas, pero a día de hoy solo ha cosechado 15.000 kilos, y apenas quedan ocho días de campaña. “Aunque llueva, ya la aceituna está negra. Para verdeo no serviría”.
La preocupación se extiende entre los agricultores de la zona, especialmente entre los más jóvenes que han invertido en maquinaria. “Los disgustos vendrán en diciembre, cuando no se recaude dinero”, concluye Iglesias.
La recogida está ya a pleno rendimiento, pero los agricultores temen que esta campaña se cierre con una producción muy mermada y con precios que no compensen los costes de producción