SUCESO

Tiroteos y violencia reactivan la inquietud en Badajoz

La Delegación del Gobierno refuerza la seguridad mientras la Policía insiste en ser considerada profesión de riesgo ante el aumento de sucesos

Badajoz
Barrio Suerte de Saavedra, acordonado por la Policía Nacional. Badajoz
12 Junio 2026, 14:15 | Actualizado 12 Junio 2026, 14:28

En los últimos meses, la ciudad de Badajoz ha sido escenario de varios tiroteos y sucesos violentos, lo que ha generado inquietud entre los vecinos y una creciente sensación de inseguridad en algunos barrios.

Desde la Delegación del Gobierno en Extremadura, su responsable, José Luis Quintana, ha asegurado que se está reforzando la seguridad en la ciudad y no ha descartado nuevas detenciones en los casos abiertos: “Se han hecho bastantes detenciones. No descartamos más detenciones en algunos de esos otros casos y estamos trabajando en ello”. Por su parte, los agentes policiales continúan reclamando ser reconocidos como profesión de riesgo.

Una escalada de incidentes recientes

Entre los episodios más recientes, vecinos de una víctima se concentraron al pensar que el presunto autor de un asesinato viajaba en una furgoneta, lo que derivó en una batalla campal. Días antes, el 23 de abril, un tiroteo entre familias rivales terminó con dos individuos atrincherados en una farmacia, donde una bala llegó a impactar en el mostrador.

También permanece sin esclarecer el origen de la bala perdida que hirió a una niña de 13 años en el patio de su colegio. Además, el 11 de enero, una pelea en el barrio de Cerro de Reyes se saldó con un fallecido por arma blanca y un herido. Un día antes, en la misma zona, se registraron disparos contra la fachada de una vivienda.

Conflictos entre bandas

Los enfrentamientos entre grupos vienen de atrás. En abril de 2025 tuvo lugar un asalto con armas de fuego en el polígono El Nevero, relacionado con un supuesto ajuste de cuentas por un premio millonario de lotería.

Meses antes, el 30 de diciembre de 2024, un hombre fue asesinado a tiros mientras conducía cerca de la urbanización Tres Arroyos. La víctima era familiar de otro joven que ya había sido abatido en febrero de ese mismo año en el bar Vaquerizo, en un ataque en el que un individuo disparó hasta once veces en presencia de su pareja.

Quintana ha reconocido la complejidad de estos casos y ha advertido de las dificultades para su resolución: “Bandas que nos dan mucho trabajo y que a veces tenemos poca colaboración de los entornos”. Un contexto que refuerza la demanda sindical de la Policía para ser considerada