8 Julio 2020, 16:48
Actualizado 9 Julio 2020, 14:34

Nuestro entorno nos invita a reflexionar y nos puede hacer aprender mucho. Estamos en una época del año en la que muchos árboles o plantas se podrían morir. No tienen agua para que las raíces la absorban, y por otro lado están sometidas a temperaturas elevadísimas durante semanas. A diferencia de los animales, las especies vegetales no pueden moverse para resguardarse en una sombra. Tienen que quedarse quietas y “aguantar el chaparrón”. Chaparrones, por cierto, que cada vez son menos frecuentes en el estío. 

Dehesa en verano
La dehesa en verano tiene estrés hídrico

Si hay un árbol que representa a Extremadura, entre varios a elegir, ese es la encina. Quercus Ilex, así es su nombre en latín. Un árbol que manifiesta perfectamente esa dureza y adaptación a las condiciones que tenemos a lo largo del año, pero sobre todo a las de verano.

¿Cómo ha ido adaptándose la encina?
 

En el caso de nuestras encinas, algunas ya muy viejas y debilitadas, son unas heroínas por haber llegado hasta la actualidad. Cuando vemos un encinar nos damos cuenta que estos árboles no tienden a crecer muy alto. No suelen pasar de los 20 ó 25 metros de altura, y los individuos viejos normalmente tienen un tronco grueso para soportar amplias copas. Esta forma en que la vemos hoy, además de deberse al humano, es porque vive en lugares con mucha insolación y no necesita crecer muy alto para buscar el sol, a diferencia de otras especies que viven en umbrías y que son heliófilos, que les gusta el sol.

Los individuos viejos normalmente tienen un tronco grueso para soportar amplias copas
 

Otra adaptación ha sido la de desarrollar unas características estructúrales para soportar esas copas tan extensas. Esto no es un detalle baladí, pues esa ancha copa consigue una sombra muy potente sobre la superficie de suelo que tiene justo debajo, lo cual hace mantener más humedad que estará más tiempo disponible para el propio árbol. 

Hola de encina
La hoja del Quercus Ilex suele tener pinchos

En la naturaleza nunca hay que perder detalle. Conviene fijarse bien en verano en las hojas de estos árboles para darse cuenta que es muy fácil verlas como ligeramente se ovalan hacia dentro. Estaremos viendo una de las filigranas más asombrosas para soportar la ausencia prolongada de precipitaciones. Cuando no llueve durante mucho tiempo, el árbol adopta esa forma en las hojas para absorber la menor radiación solar posible y así tener menos actividad que consuma agua. Al igual, con el mismo fin, las hojas se disponen en distintas direcciones.
 

Hojas de encinas en dirección aleatoria
Las hojas de la encinas se disponen en direcciones aleatorias 

¿Por qué nuestras encinas tienen pinchos y vellosidades?
 

Cuando hemos ido a coger alguna hoja de encina nos hemos pinchado y si la tenemos en la mano observamos que tienen como una especie de pelitos blancos. Éstos últimos los utiliza para retener la humedad que pierde por la evapotranspiración (el agua que se evapora a través de las hojas). Los pinchos los ha ido desarrollando con el mismo fin, pues tiene menos superficie abierta. A esto hay que sumarle la capacidad que tiene para cerrar sus estomas, los microscópicos orificios por donde intercambia los gases con el entorno.

Cuando no llueve durante mucho tiempo, el árbol adopta esa forma en las hojas para absorber la menor radiación solar posible
 

Aunque nosotros no percibamos directamente cómo trabajan los árboles, esta es una especie que cuando las condiciones ambientales tienen casi nula humedad, realizan la fotosíntesis al empezar la mañana y al acabar la tarde. El resto del día cierra sus estomas para no tener que hacer sobreesfuerzo. El hecho de ser hojas pequeñas, duras y recubiertas de una especie de cera, ayuda a todo lo que se ha venido detallando anteriormente.
 

Las hojas de las encinas no caen cada año al suelo

La reina de la dehesa es de hoja perenne. Otra estrategia que ha desarrollado con el paso del tiempo, pues si tirase todos los años la hoja tendría que hacer otro esfuerzo más y disponer de reservas, que como ya sabemos -sobre todo el agua- no las tiene. Al igual que la encina, otros árboles como los alcornoques, los olivos, etc. son especies que se han ido adaptando a las condiciones que ya se han mencionado para poder sobrevivir cuando no tienen agua disponible. Son unas especies estrategas y concienciadas cuando el sustento escasea.

Reflexiones que la naturaleza nos invita a hacer, y a darnos cuenta de la capacidad que tiene para adaptarse a nuevas condiciones con el paso del tiempo. Para terminar este artículo ahí va otra reflexión: ¿qué pasará de ahora en adelante si el clima sigue cambiando a nivel global y local al ritmo que lo está haciendo? ¿Se adaptarán igual de bien nuestros árboles y plantas?
 

 

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