PREMIO EUROPEO CARLOS V

Expectación en Yuste: un millar de escolares para recibir al Rey en la entrega del Premio Carlos V

Cerca de 1.000 escolares de 4º, 5º y 6º de Primaria han llenado los alrededores del monasterio, muchos de ellos con banderines, pancartas y móviles en alto, esperando ver de cerca a Su Majestad el Rey

Extremadura
Jóvenes esperando la llegada del Rey al monasterio de Yuste
Carlos Gata
25 Mayo 2026, 10:35 | Actualizado 25 Mayo 2026, 11:09

En pleno corazón de La Vera, donde la naturaleza y el silencio marcan el ritmo, el Monasterio de Yuste vuelve a convertirse hoy en escenario de uno de los actos europeos más simbólicos: la entrega del Premio Europeo Carlos V. Y un evento así genera siempre mucha expectación. No solo de adultos de Extremadura, el resto de España o Europa. También del futuro. También de los niños.

Una expectación que ha sido máxima desde primera hora. Cerca de 1.000 escolares de 4º, 5º y 6º de Primaria han llenado los alrededores del monasterio, muchos de ellos con banderines, pancartas y móviles en alto, esperando ver de cerca a Su Majestad el Rey y al resto de autoridades que se dan cita hoy en este evento.

Los escolares han llegado desde centros educativos de diferentes puntos del norte de Extremadura: Cuacos de Yuste, Jaraíz de la Vera, Losar de la Vera, Talayuela, Navalmoral de la Mata, Pasarón de la Vera, Tejeda de Tiétar y Jarandilla de la Vera y un mensaje muy repetido entre los más pequeños: "Viva el Rey"

Entre el público también se encontraban usuarios y profesionales de Plena Inclusión y ASPACE, que han participado en la jornada con actividades de sensibilización y convivencia.

Un entorno histórico para un premio europeo

El monasterio, fundado en el siglo XV, fue el lugar elegido por Carlos V para retirarse en sus últimos años. Allí encontró la paz que buscaba el hombre más poderoso de su tiempo, el emperador que imaginó una Europa cohesionada. Hoy, ese legado se renueva con la entrega del Premio Carlos V, que reconoce a quienes contribuyen a la construcción del proyecto europeo. Y esa ilusión que Carlos V tuvo un día se refleja hoy en los aplausos, nervios y emoción de los más jóvenes de la región.