AGRICULTURA
La siniestralidad agraria crece tras un abril de tormentas
La siniestralidad agraria mantiene su tendencia al alza en España y Extremadura figura entre las regiones más afectadas por las tormentas registradas durante el mes de abril. En la comunidad destacan especialmente los daños en frutales, valorados en 6 millones de euros, y en cultivos hortícolas, que superan el millón de euros, según los datos de Agroseguro.
Hasta finales de abril, el sistema de seguros agrarios contabiliza cerca de 280.000 hectáreas dañadas en el conjunto del país y unas indemnizaciones previstas de casi 185 millones de euros. No obstante, el sector advierte de que las tormentas registradas en mayo incrementarán de forma notable estas cifras, tanto en superficie afectada como en compensaciones económicas.
Frutales y hortícolas concentran los daños
En el caso de los frutales en Extremadura, los daños alcanzan los 6 millones de euros, dentro de un total nacional que supera los 37 millones. El impacto se concentra principalmente en albaricoque, ciruela y melocotón, cultivos especialmente vulnerables al mal cuajado y al pedrisco de finales de abril.
En herbáceos, aunque la cifra regional todavía es contenida, el sector prevé un aumento claro como consecuencia de las tormentas de mayo y de la falta de agua en determinadas zonas. En hortícolas, Extremadura registra 1,35 millones de euros en daños, dentro de un balance estatal que rebasa los 20 millones.
Más superficie afectada y mayores indemnizaciones
La previsión del sector asegurador apunta a que la superficie dañada podría situarse ya en torno a las 350.000 hectáreas en toda España tras los episodios de mayo, con indemnizaciones que oscilarían entre los 230 y los 250 millones de euros. Solo en el primer cuatrimestre del año se declaran cerca de medio millón de partes en el campo español, con especial incidencia en los cultivos y en la retirada de animales.
Abril se cierra como un mes extremadamente cálido y seco, aunque marcado por tormentas intensas, granizo y fuertes rachas de viento que golpean con dureza las explotaciones del interior peninsular. En este contexto, Extremadura comparte pérdidas con comunidades como Castilla-La Mancha, Castilla y León y Aragón, especialmente en frutales, viñedo, hortícolas y cereal.
