PUEBLOS
Los pueblos se vacían en septiembre tras un verano en el que multiplican su población
Las fiestas de agosto y el regreso de los emigrantes transforman durante semanas la vida de los municipios, que recuperan a vecinos que viven en diferentes partes de España e incluso, fuera del país
Canal Extremadura Vecinas de Torreorgaz
En verano, los pueblos extremeños se llenan de vida. Las fiestas patronales, las vacaciones y, sobre todo, el regreso de quienes un día tuvieron que marcharse hacen que algunos municipios multipliquen su población habitual. En los más pequeños, el número de vecinos puede llegar a crecer cinco o seis veces durante el periodo estival.
En Torreorgaz, el fenómeno también se hace evidente. El municipio puede llegar a duplicar su población, especialmente en agosto, cuando celebra sus fiestas patronales en honor a la Virgen de la Asunción. Durante esos días, las calles, los bares y los comercios recuperan una actividad que durante el resto del año es mucho más pausada. "En cuanto pasan las fiestas, aquí en Torreorgaz se suele decir que se acaba el verano", resumen.
Buena parte de quienes regresan son emigrantes y sus familias. Personas que abandonaron el pueblo hace décadas en busca de oportunidades laborales y que ahora vuelven durante las vacaciones para reencontrarse con sus raíces.
Los destinos son diversos. Hay torreorgaceños que terminaron viviendo en Madrid, País Vasco, Cataluña o la Comunidad Valenciana. El vínculo con el pueblo, sin embargo, permanece. «Mi gente, mi familia, mi casa, mi pueblo», resume Vicenta, que vive en Castellón.
Cuando se marchan, bares y comercios afrontan un otoño y un invierno mucho más tranquilos. "Hemos adoptado una medida: abrimos viernes, sábado y domingo, excepto los días de diario que hay fútbol", cuenta Félix Vidarte, del Mesón Pepe.
Porque el verano no solo trae vacaciones: también devuelve a los pueblos una parte de sus vecinos.
