FESTIVAL DE TEATRO 

‘Electra Jonda’, tragedia clásica con alma flamenca

El Festival de Mérida estrena una versión contemporánea del mito de Electra, dirigida por Manuel Canseco, que fusiona teatro, cante y danza

Mérida
8 Julio 2026, 16:52 | Actualizado 8 Julio 2026, 18:41

El Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida acoge su segundo estreno con ‘Electra Jonda’, una propuesta dirigida por Manuel Canseco que reinterpreta el mito clásico desde una visión contemporánea, lorquiana y flamenca, sin perder la esencia de la tragedia griega.

La obra, con ocho actores y doce bailaores de la Compañía Ibérica de Danza, gira en torno a la venganza de Electra por la muerte de su padre, Agamenón, en un conflicto marcado por un dolor persistente. La propia dramaturgia recuerda que “los muertos siempre cicatrizan... pero su cicatriz, la de Electra, por la muerte de su padre, Agamenón, tiene sed de venganza”, condensando así el eje emocional de la propuesta.

La acción se traslada a un cortijo andaluz, donde se desarrolla el enfrentamiento entre Clitemnestra y Electra. En este contexto, la actriz Carolina Lapausa ha explicado que “Electra es una pequeña Bernarda Alba. Es una mujer muy rígida, estricta enfocada al orden y la norma. La lectura para mí que tiene esta Electra en su versión contemporánea es que no sabe adaptarse a los cambios”, subrayando el carácter del personaje.

La propuesta incorpora además un marcado aire lorquiano. En este sentido, la actriz Alejandra Torray ha destacado que “es una obra homenaje abiertamente a Lorca y a toda la generación del 27”, reforzando la conexión estética con la tradición escénica española.

Cante, danza y palabra como eje escénico

El montaje introduce el cante flamenco a través del personaje de Casandra dentro de una estructura que combina distintos lenguajes escénicos. El actor Juan Gea ha detallado que “El ciego es testigo con su hija, va cantando el día a día y también vaticinando. ahora es el rey de los gitanos pero son partícipe y externos a la obra”, configurando una figura narrativa que articula el relato.

El propio director ha reconocido la complejidad de integrar estos elementos y ha señalado que “esa simbiosis entre tres grandes artes escénicas nos tenía preocupados en principio es decir, porque la obra tiene su continuidad y llevarlo es lo que considero que es más difícil que se ha hecho”, en referencia al equilibrio entre teatro, danza y música.

Por su parte, el coreógrafo Manuel Segovia ha destacado el papel del cuerpo en la transmisión dramática y ha apuntado que “Los bailarines haciendo de coro realmente diría yo que son como el coro griego... amplifican de alguna forma las emociones”, reforzando la dimensión emocional del montaje.

Se trata, en palabras de su director, de un espectáculo inédito que “no verán en muchísimo tiempo”, con el que el festival continúa apostando por lecturas renovadas de los clásicos.