FESTIVAL DE MÉRIDA
La hostelería nota el impacto económico de las noches de teatro
El Festival convierte cada representación en un impulso para hoteles, comercios y restaurantes de la ciudad, que afrontan las semanas de representación con más actividad y reservas
El Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida es mucho más que una serie de presentaciones. Durante las semanas de programación, la llegada de miles de espectadores se traduce también en un mayor movimiento económico para la ciudad, especialmente para sectores como la hostelería, el comercio y los alojamientos turísticos.
Los restaurantes emeritenses aseguran que las noches de función son sinónimo de más clientes y actividad. “Nosotros estamos así cuando hay evento en el teatro, solemos llenar", asegura José Manuel Rivero, del restaurante La Lonja. "El Festival nos da la vida y estamos muy contentos”, explica.
Y es que, para muchos espectadores, la experiencia del Festival comienza mucho antes de que se levante el telón. La cena se convierte en una parada previa antes de ocupar las butacas del Teatro Romano. “Nos gusta venir todos los años a una obra del Festival y hemos venido a comer cerquita del teatro”, cuentan algunos visitantes, que aprovechan su llegada a Mérida para disfrutar también de la gastronomía local antes de asistir a la función.
Desde la hostelería destacan que el Festival se ha convertido en una pieza clave dentro de la estructura turística de Mérida y de Extremadura. Una actividad que se intensifica especialmente en los estrenos y durante los fines de semana, cuando aumenta la llegada de público. "En el estreno viene más gente, el jueves baja y el fin de semana es el boom. Y si encima es con gente conocida, se nota: estamos hasta arriba”, señala Miguel Valdés, del restaurante Siete Sillas.
Así, noche tras noche, el Festival no solo consigue llenar el Teatro Romano. También impulsa la actividad económica de la ciudad y convierte sus calles, terrazas y restaurantes en otro escenario más durante el verano emeritense.
