AGRICULTURA
El campo exige un plan de choque ante el fin de las ayudas al gasóleo por pérdidas insostenibles
Reunión este martes en Madrid entre el Ejecutivo y las organizaciones agrarias, en un intento de evitar las movilizaciones anunciadas por el campo, que reclama ayudas “reales y urgentes”
Gabriel Luengas / Europa Press El ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, durante una reunión con organizaciones profesionales agrarias y con Cooperativas Agro-alimentarias de España
En poco más de una semana decaerán las rebajas fiscales a los carburantes aprobadas por el Gobierno dentro del plan anticrisis por la guerra de Irán. Una situación que centra la reunión que este martes mantienen en Madrid el Ejecutivo y las organizaciones agrarias, en un intento de evitar las movilizaciones anunciadas por el campo, que reclama ayudas “reales y urgentes”.
Luis Planas se ha reunido con varias organizaciones para analizar el impacto del mercado internacional y la actual política geopolítica, que está golpeando de lleno al sector primario. Las organizaciones agrarias han puesto sobre la mesa 22 propuestas y exigen un plan de choque inmediato para mitigar la crisis de rentabilidad. El gasóleo agrario ha subido hasta un 48% respecto al año pasado, disparando los costes de producción. La reunión continúa y, por ahora, el plan de ayudas que termina el 30 de septiembre no se ha actualizado.
Reclamaciones del campo
Los representantes del sector han sido contundentes. Ángel Villafranca, presidente de Cooperativas Agroalimentarias, advierte: “Muchos de esos incrementos los está asumiendo las explotaciones y la industria cooperativa”. Cristóbal Cano, secretario general de UPA, reclama implicación institucional: “Hace falta corresponsabilidad de las comunidades autónomas y de todas las fuerzas políticas que se dicen defensoras del campo”.
Desde COAG, Andrés Góngora resume la prioridad: “Un paquete de medidas dirigidas sobre todo al gasóleo, que es el elemento central de esta reivindicación”. Pedro Barato, presidente de Asaja, alerta de consecuencias graves: “Si esto no se compensa, se dejarán en torno al 40% sin cultivar, sobre todo herbáceos, y habrá una escalada de precios para el consumidor”. Luis Cortés, de Unión de Uniones, advierte de movilizaciones: “O tenemos compensación o saldremos a la calle. No podemos seguir ni un año más produciendo a pérdida”.
El tomate, al límite
La situación es especialmente crítica en el cultivo del tomate de industria, donde el aumento exponencial de los costes dibuja un horizonte muy complicado. A falta del cierre definitivo de campaña, los agricultores hablan de incrementos del 20 al 30% respecto al año pasado. Luis Gutiérrez, agricultor y vicepresidente de ACOPAEX, lo detalla: “El combustible ha subido casi un 70%. El año pasado ya tuvimos resultados negativos; este año seguramente sean más negativos”.
Las cifras son demoledoras. En una explotación media de 50 hectáreas, el agricultor debe asumir 42.000 euros en gasóleo, más de 22.000 en electricidad, unos 50.000 en fertilizantes, además de 60.000 en semillas, 28.000 en transporte, 76.000 en maquinaria, alquiler de terrenos y mano de obra. Producir una hectárea de tomate supera ya los 10.500 euros en gastos. Con los bajos rendimientos de esta campaña, trabajar a pérdidas se ha convertido en la norma.
José Antonio Quintana, agricultor y presidente de la cooperativa Río Búrdalo, lo resume con claridad: “Con producciones de 82.000 kilos, imagina las pérdidas. Necesitamos entre 90 y 95.000 kilos por hectárea para cubrir costes”. Y con los precios actuales, unos 107 euros por tonelada, las cuentas vuelven a ser negativas. La cooperativa ha perdido 15 socios en las últimas campañas y muchos se plantean abandonar. “Así no podemos seguir mucho tiempo. Hay agricultores que se van a retirar y la mayoría va a reducir explotación”.