OFICIOS
Peones camineros: los antiguos vigías de la carretera
Los peones camineros fueron durante más de un siglo una figura fundamental en el cuidado de las carreteras en España, también en nuestro territorio extremeño. Eran trabajadores públicos encargados de mantener en buen estado los caminos y vías en una época en la que el tráfico era mucho más lento, pero el deterioro del firme era constante.
Su labor era muy directa y muy ligada al terreno: cada peón tenía asignado un tramo concreto de carretera del que debía encargarse a diario. Para ello vivían en las conocidas casillas de peones camineros, pequeñas viviendas construidas justo al borde de la carretera, lo que les permitía actuar con rapidez ante cualquier problema.
La distribución de estas casillas seguía una lógica muy precisa. Se colocaban cada legua, es decir, entre 5 y 6 kilómetros, asegurando así una vigilancia continua del trazado. Era un sistema pensado para que, tramo a tramo, ninguna carretera quedara sin atención.
En la zona de Coria, entre la carretera que une el Puente de Aguacid con Ciudad Rodrigo, todavía se conservan hasta 23 edificaciones de este tipo. Un conjunto que da buena muestra de cómo estas casillas se repartían por el paisaje rural, formando parte del día a día de muchas comarcas.
Con la modernización de las infraestructuras y la llegada de maquinaria especializada, el cuerpo de peones camineros fue desapareciendo poco a poco a mediados del siglo XX. Sus funciones pasaron a servicios técnicos más modernos, pero en muchas carreteras aún quedan en pie estas casillas, testigos silenciosos de otro tiempo en el que la carretera se cuidaba “a pie de camino”, con presencia constante y trabajo diario.
