INDUSTRIA EXTREMEÑA

El mayor fabricante de sofás de España está en Alburquerque

Tapizados J. Mayo fabrica más de 350 sofás al día, emplea a cerca de un centenar de personas y vende sus modelos en toda España, Portugal o Madeira

Canal Extremadura Detrás de esta capacidad de producción hay una historia familiar que comenzó mucho antes

24 Agosto 2026, 08:06 | Actualizado 24 Agosto 2026, 08:16

Mientras lees estas líneas, en Alburquerque puede estar terminándose otro sofá. Tapizados J. Mayo fabrica más de 350 al día, a un ritmo de aproximadamente uno cada 150 segundos. Una producción industrial a gran escala que ha convertido a esta empresa familiar en el mayor fabricante de sofás de España y en uno de los principales motores económicos de la localidad pacense.

Su dimensión también se mide en empleo. Cerca de un centenar de personas trabajan en la empresa, que se ha convertido en la que más puestos de trabajo genera en Alburquerque y en una de las principales empleadoras de toda la comarca. Tras cada sofá hay una cadena de montaje en la que conviven tecnología punta y trabajo artesanal, desde el corte y preparación de los materiales hasta el tapizado, montaje y acabado final.

La fábrica cuenta con más de 80 modelos diferentes de sofás, diseñados para responder a las tendencias y necesidades de un mercado que no deja de cambiar. Sus productos salen de Alburquerque rumbo a todas las comunidades autónomas españolas, Portugal y Madeira, mientras la empresa recibe también solicitudes de otros países europeos.

Detrás de esta capacidad de producción hay una historia familiar que comenzó mucho antes de que Tapizados J. Mayo se convirtiera en una gran industria. A finales de los años setenta, Julián Mayo comenzó a completar sus jornales del campo tapizando sillas en Alburquerque. Lo que empezó como una habilidad aprendida de manera autodidacta fue creciendo poco a poco hasta convertirse en un negocio familiar.

Primero llegó el garaje de casa. Después, los encargos de vecinos y conocidos. Y en 1998, la familia dio un paso decisivo con la compra de su primera nave en Alburquerque. Los hermanos Mayo fueron incorporándose al negocio hasta transformar aquel pequeño oficio de tapicería en una empresa capaz de producir cientos de sofás cada día.

Hoy, la familia continúa muy vinculada al funcionamiento de la fábrica. Sus propios gestores participan en la formación de los trabajadores, incluso durante los fines de semana, directamente en los talleres. Una manera de mantener vivo el conocimiento del oficio mientras la empresa incorpora nuevas tecnologías y aumenta su capacidad de producción.

El resultado es una combinación poco habitual: una industria altamente mecanizada que mantiene buena parte del conocimiento artesanal de la tapicería. Madera, espuma, telas y estructuras van tomando forma en una cadena de montaje diseñada para mantener un ritmo constante y sacar adelante cientos de piezas cada jornada.

Y aunque buena parte de los sofás terminan lejos de Extremadura, todos tienen un mismo punto de partida: una fábrica situada en el polígono industrial de Alburquerque. Desde allí, una empresa familiar que nació tapizando sillas ha conseguido convertir el sofá en uno de los productos industriales que llevan el nombre de Extremadura mucho más allá de sus fronteras.