EMPRESAS
Más de 120 años convirtiendo el barro en piezas únicas
En Berlanga varias generaciones mantienen vivo un oficio que hoy permite crear piezas únicas para viviendas y edificios singulares
Canal Extremadura La historia comenzó con los antepasados de la familia, dedicados a la fabricación de ladrillos y tejas. Con el paso de las generaciones, aquel oficio fue evolucionando hasta especializarse en la cerámica artesanal para revestimientos y pavimentos
En Berlanga el barro sigue pasando por las manos de los artesanos antes de convertirse en una baldosa, un azulejo, una escalera o una pieza diseñada expresamente para un proyecto.
Es Cerámica Mudéjar Extremeña, una empresa familiar que hunde sus raíces en 1892 y que ha mantenido durante más de 120 años una forma de trabajar que cada vez resulta más difícil de encontrar. La propia empresa resume su filosofía con una frase sencilla: “Generación tras generación”.
La historia comenzó con los antepasados de la familia, dedicados a la fabricación de ladrillos y tejas. Con el paso de las generaciones, aquel oficio fue evolucionando hasta especializarse en la cerámica artesanal para revestimientos y pavimentos.
Hoy, la empresa trabaja con una combinación poco habitual: tradición y tecnología. La tierra continúa siendo la materia prima, pero las instalaciones se han modernizado para poder controlar todo el proceso, desde la preparación de las arcillas hasta la cocción.
Y hay algo que marca la diferencia: aquí no se trata de fabricar en serie.
Cada encargo puede convertirse en un trabajo prácticamente único. Los clientes plantean lo que necesitan y la empresa desarrolla los diseños hasta conseguir la pieza que encaja exactamente en el proyecto. Pueden fabricar pavimentos, revestimientos, alféizares, huellas de escalera, dovelas para arcos y otras piezas especiales, tanto para obra nueva como para restauración.
La capacidad llega incluso a formatos poco habituales. Algunas de sus piezas de terracota pueden alcanzar 90 centímetros en formato cuadrado y hasta dos metros de longitud en piezas rectangulares.
Es precisamente ahí donde está uno de los grandes tesoros de esta empresa de Berlanga: hacer posible lo que las producciones industriales no pueden hacer. Piezas especiales, medidas concretas, diseños exclusivos y encargos que requieren recuperar formas tradicionales o crear algo que no existe en un catálogo.
Su trabajo también ha llegado mucho más allá de Extremadura. La empresa ha elaborado piezas para proyectos particulares y de restauración y sus creaciones han acabado incluso en las viviendas de personajes conocidos como Iker Casillas o Sara Carbonero.
Pero quizá lo más interesante no esté en los nombres conocidos, sino en lo que ocurre cada día dentro del taller: una familia que sigue viviendo de un conocimiento transmitido de generación en generación.
Porque en Berlanga el barro no es solo una materia prima. Es una memoria familiar. El mismo oficio que comenzó con ladrillos y tejas se ha transformado para adaptarse a los nuevos tiempos sin perder aquello que lo hacía especial: el trabajo manual, la personalización y la paciencia.