ACONTECIMIENTO
La mañana en que el cielo se desplomó sobre Olivenza
El 19 de junio de 1924, un meteorito atravesó el cielo extremeño y cayó a pocos metros de cuatro hermanos que trabajaban en una finca próxima a la localidad
Imagen generada con IA Una roca de 150 kilos se estrelló a pocos metros de los agricultores, arrancando las raíces de un olivo y dejando un cráter en el suelo.
La mañana del 19 de junio de 1924 transcurría con normalidad en la finca El Lemus, en Olivenza. Cuatro hermanos trabajaban en el campo recogiendo guisantes cuando, alrededor de las nueve de la mañana, escucharon varias explosiones. Lo que ocurrió después quedó registrado como una de las caídas de meteorito más importantes documentadas en España.
Los Pacheco vieron una masa incandescente, semejante a una estrella y acompañada de una estela de humo blanco, que atravesaba el cielo en dirección hacia ellos. El objeto parecía dirigirse directamente a su posición, pero terminó desviándose y cayó a apenas cinco o seis metros de donde se encontraban.
El impacto fue violento. La roca arrancó parte de la raíz de un olivo y abrió un agujero de aproximadamente medio metro de diámetro y otro medio metro de profundidad. Cuando los testigos se acercaron, comprobaron que aquella enorme piedra que acababa de caer del cielo ya estaba fría.
No era una roca cualquiera. Era un meteorito procedente del espacio y, con el paso de las investigaciones, se recuperaron fragmentos que sumaban alrededor de 150 kilos de material. El meteorito de Olivenza está clasificado como una condrita LL5, un tipo de meteorito rocoso formado hace miles de millones de años.
El fenómeno pudo observarse y escucharse desde una amplia zona de Extremadura y Portugal. Las detonaciones fueron recogidas por numerosos testigos y el geólogo Lucas Fernández Navarro investigó el suceso poco después de la caída, recopilando testimonios y estudiando la trayectoria y los fragmentos encontrados.
Aquella investigación permitió reconstruir un acontecimiento extraordinario: una roca que había viajado durante millones de años por el espacio terminó atravesando el cielo extremeño y aterrizando en un campo de Olivenza.
Una roca que acabó repartida por el mundo
Tras el impacto, la noticia despertó una enorme expectación. Numerosas personas acudieron hasta El Lemus para contemplar el lugar de la caída y hacerse con pequeños fragmentos del meteorito. Con el tiempo, las piezas recuperadas terminaron repartidas entre colecciones particulares y museos de diferentes lugares.
Uno de los ejemplares más importantes se conserva en el Museo Nacional de Ciencias Naturales y alcanza varias decenas de kilos. Otros fragmentos han aparecido en distintas colecciones científicas, convirtiendo al meteorito de Olivenza en una pieza especialmente valiosa para el estudio de estos cuerpos procedentes del espacio.
Un siglo después, la historia conserva intacta su parte más sorprendente: cuatro personas trabajaban aquella mañana en el campo y vieron cómo una roca llegada del espacio caía a pocos metros de ellos.
Una casualidad extraordinaria que convirtió una finca de Olivenza en el escenario de uno de los episodios meteoríticos más singulares de la historia de nuestro país.