PATRIMONIO
Bencáliz, la ermita extremeña que se levanta sobre una villa romana
Termas, mosaicos, restos visigodos y una antigua atalaya se concentran en este enclave junto a la Vía de la Plata
Canal Extremadura Siglos de superposición histórica en un solo lugar: de residencia romana a templo medieval en plena dehesa extremeña
Entre los campos de Casas de Don Antonio y Aldea del Cano, una pequeña ermita dedicada a Santiago guarda una historia que se remonta mucho más atrás que sus propios muros. Debajo de la construcción medieval aparecen los restos de una villa romana, un antiguo complejo residencial que llegó a contar incluso con sus propias termas.
El enclave se encuentra junto a la Vía de la Plata, una de las grandes rutas de comunicación de la Hispania romana. Las excavaciones arqueológicas realizadas en el siglo XX sacaron a la luz habitaciones decoradas con mosaicos policromados y pinturas murales, además de distintas estancias pertenecientes al conjunto termal privado de la villa.
La riqueza del yacimiento demuestra la importancia que tuvo este lugar durante la época romana. La villa tuvo distintas fases de ocupación y experimentó transformaciones a lo largo de los siglos. Roma dejó paso a nuevas comunidades, pero el enclave nunca perdió su importancia.
También se han localizado vestigios relacionados con la época visigoda, entre ellos los restos de una construcción religiosa levantada sobre las estructuras anteriores. Siglos después, durante la Edad Media, el lugar volvió a adquirir una función estratégica con la presencia de una atalaya vinculada a época andalusí.
El nombre de Bencáliz aparece relacionado precisamente con aquella ocupación medieval. Tras la conquista cristiana, el enclave quedó integrado en el nuevo territorio y acabaría incorporando una nueva construcción: la ermita de Santiago.
El templo, de origen medieval, está documentado al menos desde el siglo XVI. Su arquitectura es sencilla, pero sus muros cuentan una historia mucho más compleja. En ellos se reutilizaron elementos procedentes de las antiguas construcciones romanas, una práctica habitual en épocas posteriores.
A pocos metros permanece además otro testimonio de aquel pasado: el puente de Santiago de Bencáliz, relacionado con la antigua vía romana y transformado posteriormente durante la Edad Media.
La ermita también fue durante siglos un lugar de encuentro para los vecinos de los alrededores. La celebración de Santiago estuvo ligada a una romería hasta Bencáliz, una tradición que mantuvo vivo el vínculo entre los pueblos cercanos y este enclave.
Las excavaciones arqueológicas del siglo XX permitieron conocer parte de la riqueza escondida bajo el terreno. Pero el paso del tiempo no ha tratado igual de bien a la ermita. El edificio presenta hoy un importante deterioro, mientras la vegetación y la erosión avanzan sobre una construcción que ha sobrevivido a siglos de transformaciones.
Y quizá esa sea la historia más sorprendente de Bencáliz: un mismo lugar ha sido villa romana, espacio termal, enclave religioso, punto estratégico y escenario de tradiciones populares.
Las piedras de la ermita no solo hablan de Santiago. También hablan de quienes vivieron aquí mucho antes.