El Museo Arqueológico Provincial de Badajoz ha sido objeto de un robo en la madrugada de este sábado, en el que se han sustraído según la policía, la mayor parte de las 149 monedas que componen el Tesoro de Villanueva de la Serena, una de las colecciones más valiosas del centro.
Los autores accedieron al museo por la parte trasera del edificio, tras forzar una reja. Una vez en el interior, rompieron de forma violenta la vitrina que protegía el tesoro para hacerse con las monedas.

Investigación abierta y museo cerrado
El museo permanece cerrado, mientras que, tras la denuncia presentada, la Policía Judicial se ha hecho cargo del caso. Esta mañana se ha establecido un amplio despliegue de la Policía Nacional, mientras que la Policía Científica realizaba una inspección técnica para recabar pruebas. No hay detenidos por el momento.
La Junta de Extremadura ha asegurado que el museo cuenta con vigilancia permanente y que cumple con todas las medidas de seguridad exigidas para este tipo de instalaciones. Como medida preventiva, el centro permanecerá cerrado al público hasta nuevo aviso.

La alcaldesa de Villanueva de la Serena, Ana Belén Fernández, ha asegurado que se trata de “un día triste para la ciudad” tras conocerse el robo de las monedas de los siglos XVIII y XIX sustraídas del museo.
Fernández ha explicado que este conjunto histórico estuvo custodiado de manera provisional hasta hace unos meses, cuando pasó a exponerse públicamente en el centro museístico. “Deseo que la investigación policial dé sus frutos y que se pueda recuperar este patrimonio de inmenso valor”, ha señalado
Un tesoro histórico de gran valor
El Tesoro de Villanueva de la Serena está formado por 149 monedas de oro descubiertas en 1987 bajo el antiguo Cine Rialto del municipio. Las piezas fueron acuñadas entre 1772 y 1822 en diferentes cecas, como Madrid, México, Lima, Potosí, Popayán, Santiago, Sevilla o el Nuevo Reino, e incluyen doblones de a 8 y monedas de 320 reales.
El conjunto reúne piezas correspondientes a los reinados de Carlos III, Carlos IV y Fernando VII, y su origen se vincula a una ocultación realizada probablemente en los años veinte del siglo XIX, en una vivienda señorial situada en el lugar donde posteriormente se construyó la Casa de la Cultura.