23 Abril 2026, 14:45
Actualizado 23 Abril 2026, 15:10

El Gran Teatro de Cáceres ha celebrado este 23 de abril su centenario, cien años de vida que resumen un siglo de historia cultural y social de la ciudad. La efeméride se ha conmemorado con una gala titulada ‘100 años a tu lado’, celebrada a las 20:30 horas, y presentada por Boris Izaguirre.

Con motivo de este aniversario, se ha realizado un repaso por la trayectoria de esta joya patrimonial y cultural, que abrió sus puertas en 1926, el mismo año en que se estrenó la ópera Turandot en el Teatro La Scala de Milán.

Inspiración neoclásica y origen ciudadano

El diseño del Gran Teatro de Cáceres está inspirado en el estilo neoclásico del Teatro La Scala, que reproduce a menor escala. El proyecto fue ideado por el arquitecto Rufino Rodríguez Montano y culminado posteriormente por Ángel Pérez.

Según ha explicado el cronista oficial de Cáceres, Fernando Berrocal, “se busca la similitud de esos teatros que marcan el culmen teatral de ciudades importantes”.

La construcción del teatro fue impulsada por un grupo de ciudadanos acomodados que constituyeron la Sociedad del Gran Teatro, con el objetivo de dotar a la ciudad de un espacio moderno capaz de atraer a artistas reconocidos, un proyecto que logró salir adelante tras un periodo de crisis.

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Un siglo de artes escénicas y cine

Coincidiendo con la festividad de San Jorge, el Gran Teatro se inauguró el 23 de abril de 1926. Tal y como ha recordado Berrocal, “se inaugura con una obra de Muñoz Seca, ‘El condado de Marirena’, y se abre un espacio escénico nuevo en la ciudad por el que han desfilado los grandes nombres de la copla, el cine y el teatro en los últimos 100 años”.

La música, el teatro y el cine han marcado la programación del Gran Teatro a lo largo de su historia. En este sentido, el cronista ha subrayado que “a partir de 1932 se realiza la primera producción de cine sonoro en la historia de Cáceres y posteriormente del cine en blanco y negro al cine en color”.

El Gran Teatro refleja así la vida cultural y social de la ciudad durante el último siglo, consolidándose como un espacio de memoria que sigue siendo lugar de encuentro, impulso creativo, conocimiento y disfrute para los cacereños.