21 Abril 2026, 12:34
Actualizado 21 Abril 2026, 12:34

Alquilar una vivienda se ha convertido, más que nunca, en un mal negocio en Extremadura. La cuota media de una hipoteca en la región ronda los 450 euros mensuales, mientras que el alquiler en las capitales extremeñas supera ya los 600 euros, una diferencia cercana al 30% que tiene una causa clara: la escasez de oferta y una demanda muy elevada.

Así lo explica Raúl Rodríguez, agente inmobiliario de Eméritacasa, que atribuye el encarecimiento del alquiler a que “hay muy poquitas viviendas disponibles y eso hace que los precios se encarezcan” ante la fuerte presión del mercado.

Los precios han subido tanto que cada vez más personas no pueden asumir el alquiler en solitario. La solución para muchos pasa por compartir piso, una realidad que ya no afecta solo a estudiantes.
Incluso trabajando comparten. No solo estudiantes”, señala un ciudadano, mientras otro apunta que la alternativa es “compartir piso e incluso una habitación”.

Sin embargo, aunque la hipoteca resulta más barata que el alquiler, acceder a la compra sigue siendo complicado. El principal obstáculo es la entrada inicial y los gastos asociados a la compra. “Si llevas ahorrando desde los 20 años y optas a una casa de 100.000 euros y tienes que soltar 20.000 o 30.000 euros, que es lo poco que con suerte has podido ahorrar en ocho o diez años, la gente no se tira a por una hipoteca”, explica una vecina, que recuerda además que a esa cantidad hay que sumar notaría, impuestos y otros costes.

Ante esta situación, la ayuda familiar se vuelve decisiva para poder comprar. “Yo he tenido suerte porque mis padres me han podido ayudar a pagar la entrada. He estado cinco años de alquiler y cada año me iban subiendo la renta. Es un gasto todos los meses que, si lo puedes invertir en pagar un piso, muchísimo mejor”, afirma otro ciudadano.

Pese a todo, comprar no es una opción para todos. Las circunstancias personales y laborales pesan a la hora de decidir. Según Raúl Rodríguez, no es lo mismo una persona con estabilidad económica y planes a largo plazo, para la que la compra puede ser interesante, que alguien que prevé cambiar de ciudad o crecer profesionalmente a corto plazo, para quien el alquiler sigue siendo la opción más flexible.

Quienes optan por alquilar destacan, al menos, una ventaja: la tranquilidad ante los gastos imprevistos. “Te despreocupas de muchas cosas; si se estropea un electrodoméstico, corre a cuenta del casero”, comenta una vecina.