
El yoga es una de las disciplinas que pueden practicarse entre yurtas mongolas en el Valle del Jerte, en el Jardín de las Delizias.
Buenas perspectivas para el turismo rural de la región en los próximos meses. Un sector, el turístico, donde se crearon más establecimientos de los que se destruyeron. Hubo 253 bajas frente a 468 altas, según ha explicado el director general de turismo, Francisco Martín, en El Sol Sale por el Oeste.
"Extremadura es un planazo y lo tiene todo como destino turístico pos-covid: espacios abiertos, casas rurales, naturaleza...", ha señalado Martín. Y ha destacado que, en la actualidad, "contamos con 900 casas rurales y más de 8.500 plazas".
En este momento, hasta 20 personas se pueden alojar en este tipo de establecimientos que ven con buenas perspectivas su temporada alta. A pesar de la pandemia, se crearon más negocios que se destruyeron. En concreto, se crearon 145 alojamientos rurales frente a los 30 que se cerraron. Un sector de empresarios resilientes, de pequeñas empresas, muchas familiares.
Una de ellas es el Jardín de las Delizias, en el Valle del Jerte. Es el primer establecimiento singular de la región. En este espacio duermes en unas tiendas mongolas, llamadas yurtas, que están pintadas a mano y están declaradas como Patrimonio de la Humanidad.
Además, puedes practicar yoga en plena naturaleza, darte un masaje e incluso que vaya un chef privado a hacerte una comida o cena exclusiva, según nos detalla una de sus propietarias, Leticia Romero.