La localidad cacereña de Garrovillas de Alconétar se prepara para vivir este fin de semana la fiesta en honor de San Blas, con cientos de mujeres ataviadas con trajes serranos, mantones de Manila, y la degustación de perrunillas y cagajones, un dulce típico del municipio.
Se trata de una cita llena de tradición, color y sabor en la que se implica todo el pueblo con la procesión del santo, y el festival de folclore a cargo del grupo local Escaramujo, que ha puesto en marcha una escuela de folclore para niños y niñas, con 32 alumnos, para garantizar la continuidad de las tradiciones.
La diputada provincial María Toscano ha acompañado a la alcaldesa de Garrovillas de Alconétar, Elisabeth Martín Declara, en la presentación de la programación de San Blas, que ha calificado como "un gran legado que nos dejaron nuestros antepasados", ya que el registro de la Cofradía de San Blas data de 1592.
"Una cofradía que se ha mantenido en el tiempo y que por supuesto todos los garrovillanos y garrovillanas hemos sabido pasar de generación a generación", ha dicho la alcaldesa, que ha recordado que el viernes, 6 de febrero, comienza la fiesta con un paseo desde la plaza de Colón hasta la entrada principal del pueblo, "en la que toda la avenida se viste de un color espectacular con los mantones bordados".
El día grande de San Blas
El sábado, 7 de febrero, es el día grande, que comienza con la diana floreada, en la que los cofrades van por las casas despertando a todos. A partir de las 12:00 se celebra la misa en la que la mayordoma saliente pasa el bastón a la entrante.
Después tiene lugar la procesión, lo más vistoso de esta fiesta, porque participan todas las mujeres del pueblo vestidas con el traje típico de Garrovillas, que es el traje de serrana y serrano, y que puede congregar a más de 1.000 personas vestidas con este traje tradicional. Por la tarde continúa el paseo con la degustación de dulces y una paella popular.
Folclore para mantener viva la tradición
El broche final lo pone el grupo local Escaramujo, fundado hace 41 años, que interpretará los bailes típicos para que sean traspasados de generación en generación.
Con todos estos ingredientes, San Blas se convierte en una fiesta tradicional y muy querida por todos los garrovillanos y por quienes visitan el municipio. "Invitamos a todas las personas a que se den un paseo, que van a ser bien recibidos y van a pasar una tarde o una mañana muy agradable", ha concluido la alcaldesa.