Con el fin de las fiestas navideñas, muchos ciudadanos se enfrentan ahora a una realidad común: los kilos de más que suelen dejar las comidas copiosas y la menor actividad física de estas fechas. Enero se convierte así en el mes de los propósitos saludables, con la nutrición y el ejercicio como grandes aliados para recuperar el equilibrio.
La magia no existe
Los expertos coinciden en que no existen soluciones milagro. La clave pasa por retomar hábitos saludables de forma progresiva y sostenible. En el plano nutricional, se recomienda reducir el consumo de azúcares, grasas saturadas y ultraprocesados, apostando por una dieta variada basada en verduras, frutas, proteínas magras y cereales integrales. También es fundamental mantener una correcta hidratación y respetar los horarios de las comidas.
En paralelo, el ejercicio físico vuelve a ganar protagonismo. Los gimnasios notan en estas semanas un aumento significativo de usuarios, aunque los profesionales recuerdan que no es necesario empezar con entrenamientos de alta intensidad. Caminar a buen ritmo, practicar cardio moderado o introducir rutinas de fuerza dos o tres veces por semana son algunas de las opciones más recomendadas para activar el metabolismo y quemar grasa de forma segura.
Además de la alimentación y el deporte, otros factores juegan un papel importante en la pérdida de peso. Dormir bien, gestionar el estrés y mantener la constancia son aspectos clave para que los cambios se mantengan en el tiempo. Los especialistas advierten de que las dietas extremas o los entrenamientos excesivos pueden resultar contraproducentes y provocar el abandono temprano.
Tras los atracones navideños, toca volver a hacer ejercicio