Los productos vegetarianos y veganos ganan cada vez más espacio en la cesta de la compra y su presencia en los lineales es cada vez más variada. Sin embargo, la creciente oferta de alternativas a la carne también ha generado confusión entre los consumidores, especialmente cuando el etiquetado utiliza términos tradicionalmente asociados a productos cárnicos. Tanto es así que la Unión Europea ha decidido intervenir para proteger al sector y garantizar una información clara al comprador.
En muchos casos, un alimento de origen vegetal puede presentarse con apariencia de filete o alitas sin contener ni rastro de carne. El problema surge cuando el envase emplea palabras como “filete”, “solomillo” o “alitas”, términos que pueden inducir a error. Desde la Unión de Consumidores de Extremadura, Lali Bermejo señala que “esa confusión sí que puede causar error en un consumidor al coger un producto pensando que es un derivado de la carne y no lo es”.
La nueva normativa europea pretende precisamente llamar a cada cosa por su nombre: solo podrá utilizarse terminología cárnica cuando el producto sea exclusivamente de origen animal. Únicamente se mantienen como excepción las hamburguesas vegetales y las salchichas vegetarianas, que podrán seguir utilizando esos términos por su arraigo comercial. “Al resto no”, puntualiza Bermejo.
La regulación llega en un contexto de cambios en los hábitos alimentarios y en plena expansión del mercado vegetal, donde muchos comercios defienden que sus etiquetados ya son claros. En una tienda especializada, el nutricionista Cipriano Berciano explica: “El etiquetado es clarísimo. Aquí ves tofu como lo que es, seitán y tempeh. Está cambiando mucho el consumo: el vegano era una minoría, pero hoy hay una proliferación de productos cada vez más grande”.
El consumo de productos veganos ha aumentado casi un 50% en los últimos seis años, y se estima que un 3% de la población europea sigue una dieta exclusivamente vegetal. Un mercado en expansión que obliga a actualizar las normas para asegurar la transparencia y proteger tanto al consumidor como a los sectores implicados.