La UE impedirá usar términos como "filete" o "solomillo" para productos que no contengan carne.
Los Estados miembros de la Unión Europea y el Parlamento Europeo han acordado impedir que en el mercado comunitario se utilicen denominaciones como “filete”, “solomillo”, “alitas” o “chuletón” para productos que no contengan carne. La medida forma parte de la revisión del Reglamento de la Organización Común de Mercados (OCM) agrícolas y busca reforzar la posición de los agricultores dentro de la cadena alimentaria.
El texto pactado introduce por primera vez una definición formal de carne como “partes comestibles de los animales” y establece que 31 términos, entre ellos “costilla”, “chuleta”, “muslo”, “pechuga”, “lomo” o “tocino”, deberán reservarse exclusivamente a productos cárnicos. Quedan excluidos tanto los alimentos de origen vegetal como los desarrollados a partir de células en laboratorio. Con ello, Bruselas pretende “proteger ciertos productos cárnicos”, asegurar la transparencia al consumidor y garantizar una competencia justa.
Se mantiene "hamburguesa" o "salchicha"
Pese a la restricción, otros nombres ampliamente utilizados, como “hamburguesa vegetariana” o “salchicha vegetal”, seguirán permitidos por el momento. Esta excepción ha sido celebrada por organizaciones defensoras de las alternativas vegetales, que consideran que estos términos facilitan la identificación de los productos.
Desde el sector cárnico, la patronal Anice valoró positivamente el avance por el refuerzo que supone para la seguridad jurídica, aunque advirtió que seguirá trabajando para que la UE también proteja denominaciones como “burguer”, “chorizo”, “salchicha” o “nuggets”, que no han sido incluidas en la lista de uso exclusivo.
La decisión, sin embargo, ha generado críticas. La Organización Europea de Consumidores (BEUC) considera que la medida puede resultar “confusa”, al mantener términos como “hamburguesa” y “salchicha” para productos vegetales. Según sus datos, el 70% de los consumidores no encuentra problemático este tipo de denominaciones siempre que el etiquetado indique claramente si el producto es vegetariano o vegano.
También el grupo de Los Verdes en el Parlamento Europeo ha cuestionado la iniciativa, aunque celebra que la expresión “hamburguesa vegetariana” finalmente se mantenga. A su juicio, el acuerdo supone una barrera para la innovación alimentaria y para las empresas que desarrollan alternativas a la carne.
El pacto deberá ser ratificado por el Consejo y la Eurocámara antes de su entrada en vigor, dentro del marco de la reforma destinada a equilibrar la cadena de valor agroalimentaria y ofrecer mayor protección a los productores europeos.
En Extremadura, donde la ganadería y la industria cárnica tienen un peso relevante en empleo y exportación, el blindaje de esas 30 denominaciones se sigue muy atentamente por sus efectos en la competencia y en la información al consumidor.