La Comisión Europea anticipa un deterioro a corto plazo del sector agroalimentario, especialmente en cereales, oleaginosas y productos cárnicos, debido al aumento de los costes de la energía, los fertilizantes y el transporte. A este escenario se suma la guerra en Oriente Medio, que eleva aún más los precios y añade incertidumbre a los mercados, según advierte Bruselas.
En el caso de los cereales, la previsión comunitaria apunta a una campaña un 3 % más corta que la actual, con rendimientos que regresan a valores medios tras un año excepcional. El trigo registra un retroceso, mientras que el maíz muestra mayor resistencia, aunque la presión de los costes está condicionando tanto la siembra como los márgenes de los productores.
Para las oleaginosas, el panorama es algo más favorable. La producción aumentará ligeramente, impulsada principalmente por el girasol, que gana un 14 % en superficie y mejora sus rendimientos. Este incremento permitirá reducir la dependencia exterior de aceites vegetales, en un contexto marcado por precios elevados y volatilidad internacional. En cuanto a los productos cárnicos, Bruselas prevé que el consumo se mantenga estable pese al encarecimiento de los precios. Sin embargo, la producción disminuirá en vacuno, porcino y ovino, como consecuencia de la reducción de los rebaños, mientras que el sector avícola será el único que crecerá. La menor oferta europea provocará un aumento de las importaciones y una caída de las exportaciones, aunque vacuno, porcino y aves seguirán manteniendo un saldo comercial positivo.
La Comisión Europea advierte de que el conjunto del sector se enfrenta a un escenario frágil, que podría empeorar si persisten los costes elevados y las tensiones geopolíticas, poniendo a prueba la rentabilidad de los productores y la estabilidad del mercado agroalimentario europeo.