La reserva hídrica de Extremadura atraviesa uno de sus mejores momentos de los últimos años. Las recientes precipitaciones asociadas a la sucesión de borrascas han provocado un incremento significativo del agua embalsada en toda la región. En algunos puntos, como Alqueva o Villar del Rey, los niveles han subido tanto que ha sido necesario desembalsar para garantizar la seguridad y el equilibrio hidráulico.
El efecto de las lluvias se aprecia con claridad en las dos grandes cuencas que abastecen a Extremadura. En la del Tajo, los embalses extremeños alcanzaban a mitad de semana una media del 64 %, apenas tres puntos por encima del nivel registrado hace un año. Sin embargo, el cambio es mucho más acusado en la Cuenca del Guadiana, donde los embalses superaban el 63,4 %, es decir, 20 puntos más que en las mismas fechas de 2025. Una diferencia que continúa ampliándose tras las precipitaciones de los últimos días.
El caso más llamativo es el del embalse de La Serena, la mayor reserva de agua de España. Solo en la última semana ha aumentado su volumen en un 10 %, situándose ya en torno al 75 % de su capacidad. Un dato que se interpreta como un balón de oxígeno para el sector agrícola y ganadero de la región.
Según Francisco Sánchez, presidente de la Asociación de Regantes de Extremadura (REGANTEX), las cifras actuales permiten mirar al futuro inmediato con tranquilidad: “Estamos alcanzando en torno al 70 %, que para toda la comunidad de regantes y para todos los usos es importantísimo, porque nos da una garantía para unos cuantos años”, asegura.
Con este escenario, Extremadura encara la campaña de riego con una base sólida y con unas reservas que, si se mantienen las previsiones de nuevas lluvias, podrían seguir mejorando en las próximas semanas.