Llegar a fin de mes es cada vez más complicado para muchas familias. La subida de los precios de la cesta de la compra, los carburantes y especialmente de la vivienda está disparando los gastos y estrechando las economías domésticas. Según datos de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), el 72 % de las familias reconoce que no puede ahorrar nada.
La situación se repite en buena parte del país. Seis de cada diez españoles llegan justos a final de mes, sin capacidad de ahorro y con muy poco margen para afrontar cualquier gasto imprevisto, según reflejan distintos estudios sobre la economía familiar. “No consigo ahorrar”, “yo vivo al día” o “cada vez es más difícil guardar algo” son algunos de los testimonios recogidos entre los ciudadanos.
Estas dificultades quedan reflejadas también en el Informe Europeo de Pagos de Consumidores, elaborado por la firma Intrum, que describe unas economías familiares cada vez más ajustadas y una preocupación creciente por el dinero. El documento apunta que muchos hogares viven prácticamente al límite de sus ingresos mensuales.
De acuerdo con este informe, solo un 23 % de los consumidores cree tener ahora más capacidad para afrontar un problema económico, mientras que un 14 % admite tener dificultades para cumplir puntualmente con sus pagos. Una situación que, según los expertos, tiene que ver con la pérdida de poder adquisitivo. “Los sueldos no están adaptados a lo que está subiendo el nivel de vida”, coinciden muchos consumidores.
La economista Nieves Carmona, profesora de Economía en la Universidad Francisco de Vitoria, advierte de que la falta de ahorro tiene consecuencias directas sobre el consumo. “Cuando una parte significativa de la población carece de ahorro, el consumo depende casi por completo del ingreso corriente. Esto reduce la capacidad de amortiguar posibles golpes económicos y hace que cualquier perturbación, como una subida de tipos de interés o un repunte de la inflación, tenga un impacto mucho más brusco”, explica.
El informe señala además que las familias con una situación más frágil priorizan el gasto inmediato, lo que las deja más expuestas a endeudamiento y estrés financiero. “Suben los precios, pero no los sueldos, y todo se descompensa cada vez más”, señalan algunos ciudadanos, mientras otros aseguran que intentan “gestionarse lo mejor posible para llegar a final de mes, aunque cueste ahorrar”.
A esta situación se suma otro factor: la falta de educación financiera. Uno de cada cuatro consumidores con mala salud financiera reconoce que muchos términos económicos le resultan confusos, y solo el 56 % asegura haber recibido algún tipo de formación en esta materia.
La subida del coste de la vida y la incertidumbre económica siguen alimentando esa sensación de agobio financiero. Para muchas familias, cualquier gasto inesperado puede desequilibrar por completo el presupuesto mensual y poner en jaque su economía doméstica.