Unos 230 alumnos de nueve colegios de Mérida se han dado cita esta mañana en el Parque de la Isla para practicar La Rosquilla, un deporte alternativo nacido en la capital extremeña que apuesta por el juego colectivo, la inclusión y la participación.
En total, se han disputado 70 partidos en las pistas del parque, en una jornada que ha sustituido los deportes tradicionales por una disciplina diferente, pero cada vez más conocida en los centros educativos.
Un deporte ‘made in Extremadura’
La Rosquilla es un deporte creado en Mérida por Manuel Rodríguez Barriga, maestro de Educación Física, a mediados de los años 90. “Juegan cinco jugadores en cada equipo y el objetivo es conseguir rosquillas. Una rosquilla se logra cuando un jugador situado dentro del área del equipo contrario captura el aro introduciendo uno de sus brazos en él”, explica su fundador.
Rodríguez recuerda que “lo elaboré en el Colegio Trajano en el año 1996. En 1998 ya se registró en Propiedad Intelectual. Es un deporte alternativo pionero en España y es un producto extremeño”.

Cooperación, inclusión y diversión
Si algo caracteriza a La Rosquilla es su carácter participativo. Así lo subraya María Ruiz Quesada, maestra de Educación Física del CEIP Octavio Augusto, quien destaca que “fomenta la cooperación y la inclusión, porque no se requiere una habilidad concreta como en otros deportes”.
El juego combina elementos de baloncesto y balonmano, pero con reglas propias que los alumnos manejan con soltura. Paola de Sande, del CEIP Miguel de Cervantes, asegura que “es divertido, unos ganan y otros pierden, y hay que tener habilidades de lanzamiento”. Por su parte, Carlos Chaparro, del CEIP Trajano, afirma que el deporte le resulta “fácil y difícil a la vez”.
Un éxito que ha traspasado fronteras, ya que La Rosquilla se practica también en colegios de Latinoamérica, consolidándose como una iniciativa educativa surgida en Extremadura que apuesta por otra forma de entender el deporte en las aulas.