19 Marzo 2026, 12:59
Actualizado 19 Marzo 2026, 12:59

Recientes investigaciones arqueológicas realizadas en 2026 han sacado a la luz un complejo minero formado por seis explotaciones de la Edad del Bronce en el entorno de Cabeza del Buey. Se trata de un hallazgo de enorme valor histórico que demuestra que este territorio extremeño fue un punto estratégico en la obtención y distribución de metales como el cobre, el estaño y la plata.

El historiador Juan José Benítez, de Cabeza del Buey, explica que se trata de “explotaciones en zanja, filonianas”, en las que los investigadores han identificado restos minerales que confirman la actividad extractiva. Junto a las minas, los arqueólogos han localizado más de 80 mazas de piedra, herramientas utilizadas por las comunidades prehistóricas para triturar y preparar los minerales antes de su transformación.

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Para los propietarios de los terrenos, el descubrimiento también ha supuesto una sorpresa mayúscula. Jesús Fernández, copropietario de la finca, asegura que la noticia le produjo “una gran alegría”: “Tener minas de esa época… y no solo las minas. Yo encantado porque siempre me han gustado estos temas. Soy uno de los locos de las piedras.”

Los hallazgos confirman que, hace más de tres milenios, ya existían rutas comerciales de largo recorrido que conectaban Extremadura con otros puntos del planeta. Los metales extraídos en Cabeza del Buey viajaban miles de kilómetros, formando parte de una red de intercambio que situaba a la Península Ibérica en el centro del comercio euromediterráneo. Así lo señala Benítez: “Gracias a hallazgos como este se está poniendo en conocimiento un comercio euromediterráneo en cuyo centro estaba la Península Ibérica y Extremadura.”

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Mucho antes de las carreteras, los trenes o los barcos modernos, los metales extremeños ya circulaban por Europa, demostrando el temprano desarrollo tecnológico y comercial de las sociedades de la Edad del Bronce.