La familia de Francisca Cadenas atiende a los medios de comunicación.
Los hijos de Francisca Cadenas han hablado públicamente tras confirmarse el hallazgo de los restos de su madre, desaparecida en 2017 en la localidad pacense de Hornachos. Entre la emoción y el dolor acumulado durante casi una década, han agradecido el apoyo recibido y han pedido que se haga justicia.
La desaparición de Francisca Cadenas, de 59 años, se produjo la noche del 9 de mayo de 2017. Salió de su casa sobre las 23:00 horas para acompañar a unos amigos de la familia a recoger a una niña a la que había estado cuidando, en un trayecto de apenas 50 metros. Sin embargo, nunca regresó a su domicilio.
Durante años el caso permaneció sin resolver hasta que, recientemente, la investigación dio un giro con la aparición de los dos primeros investigados y registros en su vivienda que han finalizado con el hallazgo de restos óseos en esta vivienda, situada a escasos metros de su casa. La Guardia Civil detuvo a dos vecinos, hermanos, uno de los cuales ha confesado el crimen.
“Nos queda una fase muy dura: pasar el duelo”
Uno de sus hijos, Javier, ha explicado que la noticia ha supuesto un alivio parcial para la familia, aunque ahora comienza una etapa especialmente difícil. “Hablar de la persona tan maravillosa que nos han arrebatado… no son momentos fáciles. La noticia fue en cierta parte un alivio para toda la familia, pero nos queda una fase muy dura que es pasar el duelo por la muerte de nuestra madre”, ha señalado
“La resolución estaba a escasos metros de nuestra casa”
Su hermano José Antonio también ha recordado el sufrimiento vivido durante todo este tiempo y ha expresado el impacto que ha supuesto conocer que el crimen ocurrió muy cerca de su domicilio. “Todo lo que hemos tenido que vivir estos nueve años sabiendo que la resolución de esta desaparición estaba a escasos metros de nuestro domicilio. Que las personas que habían asesinado a nuestra madre vivían a escasos metros de nuestra casa”.
José Antonio ha asegurado además que el caso ha marcado profundamente a toda la familia. “Lo que hemos vivido ha sido demoledor y nos ha destrozado emocionalmente. No somos las mismas personas. Nos hemos dejado la vida para que este caso no quedara en el olvido. Hemos llamado a todas las puertas que teníamos que llamar”.
“Mi abuela murió sin saber dónde estaba su hija”
Otro de los hijos, Diego, ha lamentado que parte de la familia no haya podido conocer la verdad. “Vamos a poder descansar, entre comillas, porque la vida nos la han arrebatado por completo. Mi abuela se fue sin saber dónde estaba su hija; ahora va a saber dónde está”.
La familia ha insistido en que ahora su principal deseo es que el proceso judicial avance y se haga "justicia" Por su parte, Javier ha querido lanzar un mensaje para otras familias que buscan a personas desaparecidas: “Al final se pueden resolver. Ojalá todas las desapariciones se resuelvan. El sufrimiento que llevamos no se puede expresar con palabras”.