Tras varias horas de intensa incertidumbre, la familia de Francisco España recibió al fin la llamada que lo cambiaría todo. Dolores, su hermana, recuerda entre lágrimas cómo vivió ese momento:
“Me dijo que estaba vivo. Pegamos un salto, que no veas… un ataque de ansiedad y una cosa tan grande que nos ha entrado”, relata aún emocionada.
Un hallazgo fortuito en el huerto
Pasadas las seis de la tarde, Francisco Pérez, la persona que lo encontró con vida, acudió como cada día a revisar su huerto y el estado de sus naranjos. Al llegar, algo le llamó la atención. “Vi que allí, al lado, la hierba estaba muy movida… habrá sido por jabalíes o por lo que sea”, explica.

Extrañado por el aspecto del terreno, decidió acercarse. Fue entonces cuando lo vio: Francisco estaba allí, junto al arroyo, en una zona de difícil acceso. “La impresión fue bonita… lo vi vivo, que es lo principal, y lo vi bien”, recuerda.
La rápida intervención de los servicios de emergencia
De inmediato llamó al 112 y siguió las indicaciones hasta la llegada de los primeros efectivos. El primero en alcanzarlos fue José Manuel Villafaina, responsable de Emergencias de la comarca Sierra Suroeste. “Estaba muy bien. Hicimos la primera valoración y la exploración in situ. Luego lo sacamos del sitio con una camilla cuchara hasta la ambulancia”, detalla.
Hoy, Francisco se encuentra recuperándose, algo aturdido, pero acompañado y arropado por sus vecinos.

Cómo sobrevivió
La trabajadora social Eva Torrado cuenta que Francisco, que sufre un inicio de demencia, relató que había pasado estos días “en el monte”. “Dice que el monte es duro, que había ganado, que ha intentado comer… que buscó espárragos. Le pregunté dónde había bebido y me dijo que en el arroyo”, explica.
A los espárragos y el agua se sumó un elemento inesperado. El alcalde del Valle de Santa Ana, Florentino Caballo, lo resume emocionado: “Pensamos todos que le ha salvado la vida: los caramelos”.
Un superviviente nato
Francisco logró resistir en soledad durante horas en una zona complicada, hasta que una casualidad —la visita de un agricultor a su huerto— permitió localizarlo. Su familia, su pueblo y los equipos de emergencia celebran hoy un desenlace que pudo haber sido muy distinto.
Un superviviente nato. Una casualidad que le salvó la vida.