21 Enero 2026, 21:33
Actualizado 21 Enero 2026, 21:42

Acehúche ha vuelto a rendir honores a San Sebastián en uno de los rituales más antiguos y singulares de Extremadura. Las carantoñas, esas figuras primigenias cubiertas de pieles que simbolizan a los animales que veneraron al santo tras su martirio, han recorrido las calles del municipio por segundo y último día este año, fieles a una tradición que mezcla lo atá­vico con lo religioso.

A pesar de la lluvia, cerca de 80 carantoñas han danzado sobre las alfombras de romero extendidas por el pueblo. Entre disparos de escopeta, olor a pólvora y el característico aroma a petricor, han acompañado la procesión en la que la imagen del santo avanzaba protegida por una lona de plástico y rodeada de decenas de paraguas, lo que ha obligado a realizar un recorrido más breve de lo habitual.

El ambiente no ha decaído en ningún momento: vecinos y visitantes han llenado las calles para celebrar el Día de San Sebastián Chico, demostrando que ni el mal tiempo consigue frenar una fiesta profundamente arraigada en la identidad acehucheña.

carantoñas

Y como manda la tradición, ha sido finalmente la vacatora, esa figura tan sorprendente como imprescindible en este ritual, la encargada de poner fin al desfile, “expulsando” a las carantoñas hasta el próximo año. Un cierre simbólico para una celebración que aspira a convertirse pronto en Fiesta de Interés Turístico Internacional, un reconocimiento acorde a la fuerza cultural de esta ancestral manifestación.

carantoñas expulsión