2 Febrero 2026, 8:32
Actualizado 2 Febrero 2026, 08:32

Las Purificás de Monroy son una de las celebraciones religioso‑folclóricas más singulares de Extremadura. Cada 2 de febrero, la localidad cacereña mantiene vivo un ritual ancestral ligado a la festividad de la Candelaria y al rito bíblico de la purificación de la Virgen tras el nacimiento de Jesús.

 Fotos cedidas: Tatiana Fernandez y Virginia  Canelo

Un ritual que se mantiene vivo

La ceremonia tiene lugar en la iglesia de Santa Catalina y gira en torno a un acto simbólico que ha pasado de generación en generación. La tradición recuerda la presentación del Niño Jesús en el templo y la purificación de María 40 días después del parto, tal y como recoge el Levítico.

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Quiénes son “las purificás”

Las protagonistas de la jornada son cuatro mujeres que han tenido a su primer hijo o hija durante el año anterior. Ellas acudían al templo para “purificarse” y presentar al bebé, recreando de forma simbólica el rito descrito en la Biblia. En la actualidad lo realizan cuatro chicas jóvenes sin hijos.

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Una tradición con siglos de historia

Aunque se tiene constancia documental de la fiesta desde 1889, investigadores del folclore apuntan a que sus coplas y algunos de sus elementos se remontan incluso a la Edad Media. Monroy forma parte de un amplio ciclo de celebraciones de la Candelaria que se extienden por toda la provincia de Cáceres, pero lo hace conservando rasgos propios que la convierten en un acto único.

Rito, coplas y símbolos

La ceremonia de Las Purificás comienza alrededor del mediodía en la iglesia de Santa Catalina, donde jóvenes ataviadas con el traje típico procesionan a la Virgen del Rosario acompañadas por autoridades con velas bendecidas. Tras la procesión, las purificás acceden al templo pidiendo permiso desde la cancela y, ya dentro, cantan las 25 coplas tradicionales ante la Virgen, con una de ellas marcando el ritmo con la pandereta.

 Fotos: Tatiana Fernandez y Virginia  Canelo

El ritual culmina con la suelta de palomas y la presentación de los niños nacidos en el año. Por la tarde, la celebración continúa con el sorteo de las tradicionales roscas de piñonate. En sus orígenes, la tradición incluía la ofrenda de un animal, habitualmente un cordero o palomas, eco de las antiguas prescripciones bíblicas.

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Una tradición que trasciende Monroy

El grupo folk extremeño Acetre ha versionado las coplas de Las Purificás, contribuyendo a difundir esta celebración más allá de la comarca y poniendo en valor su enorme riqueza cultural. Hoy, Las Purificás se consideran un referente del patrimonio inmaterial extremeño y aspiran a recibir reconocimientos oficiales por su singularidad, su fuerza simbólica y su continuidad histórica.

 Fotos cedidas: Tatiana Fernandez y Virginia  Canelo

"Expresión única del patrimonio cultural del municipio"

La alcaldesa de Monroy, Sandra María Bernal, destaca que la fiesta es una expresión única del patrimonio cultural del municipio y subrayó que la tradición ha logrado mantenerse viva a lo largo del tiempo sin perder su esencia, a pesar de los cambios sociales e históricos.