Julián Ramírez se ha convertido en una de las piezas clave del CD Santa Amalia. El guardameta, que llegó la pasada temporada procedente del Fútbol Playa Badajoz. Su historia es la de un jugador que cruzó el Atlántico persiguiendo un sueño: dedicarse al fútbol.
El colombiano aterrizó en Extremadura con la ilusión de abrirse camino en este deporte. “Julián se ha asentado desde el principio; es un hombre muy determinante, tanto el año pasado como este”, explica Carlos Pizarro, técnico del Santa Amalia, quien destaca su implicación y constancia.
Del mismo modo, advierte que “es muy ambicioso, quiere crecer cada día y eso se transmite”.
Una etapa complicada que encontró recompensa
Su primera experiencia en la región fue en el Playa Badajoz, donde vivió buenos momentos deportivos, aunque también dificultades extradeportivas. El propio Julián reconoce la importancia del apoyo recibido: “Santa Amalia ha sido un club que apostó por nosotros antes de terminar la copa. Han hecho todo lo posible para que pudiéramos estar legales el tiempo de contrato”.
Ahora, ya totalmente integrado, disfruta del buen momento de su carrera. “Aquí me hacen sentir como en casa, estoy muy feliz por eso”, asegura Julián, agradecido por la confianza y el cariño recibidos.