El uso de las especias en la alimentación ayurvédica en la sección 'Bienestar con ayurveda' con Sofía López Cifuentes.
Entender cómo funciona un cerebro neurodivergente, como aprende y procesa la información con la neuropsicóga Natalia Barrios en su sección 'Emociones en sintonía'.
La protección de la vista y la sequedad ocular en invierno con el Colegio de Farmacéuticos de Badajoz en la sección 'Salud en pequeñas dosis'.
El SIBO y el aumento excesivo de bacterias en el intestino delgado con la nutricionista Maribella Sanchís en su sección 'Tu mejor versión'.
La dieta de las emociones. Encuentra el equilibrio emocional con la alimentación. es el bestseller de la dietista-nutricionista integrativa y autora Neus Elcacho.
Por fin, el viento y la lluvia nos da una tregua. Tras semanas con paragüas, abrigos y bufandas, hoy el sol vuelve a hacer acto de presencia en la región. El ambiente inestable de las últimas semanas ha dado paso a un cambio notable: cielos despejados, sol y temperaturas que recuerdan más a abril que a febrero. La región vive este fin de semana un anticipo primaveral que muchos han aprovechado para salir a la calle a pasear, jugar en los parques o disfrutar de las terrazas.
Desde el viernes, los termómetros han iniciado una subida progresiva que se notará especialmente este sábado y domingo, con máximas por encima de los 20 grados en buena parte de Extremadura y que, en algunas zonas, podrán incluso acercarse a los 22 o 23 grados en las horas centrales del día. El contraste será evidente: mañanas frescas y con chaqueta, seguidas de mediodías templados que invitan a pasear, hacer planes al aire libre o recuperar las terrazas.
Este paréntesis meteorológico llega en pleno invierno, aunque el calendario parezca contradecirlo. La región, sin embargo, se deja llevar por esta tregua luminosa que abre las puertas a escapadas rurales, tardes al sol y ese cielo limpio y despejado tan poco habitual en febrero.
Un fin de semana que sabe a primavera y que Extremadura está disfrutando como un regalo.
Gente en terrazas de bar. Día soleado y ambiente primaveral. Imagen de Archivo.
La comarca de Campo Arañuelo sigue pendiente de la decisión sobre el futuro de la central nuclear de Almaraz, que vuelve a enfrentarse a un nuevo proceso de prórroga, el cuarto en lo que va de siglo. Esta semana, una delegación de eurodiputados ha visitado las instalaciones, mientras las empresas propietarias han entregado al Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) la documentación adicional solicitada para continuar con el trámite. Ahora, el organismo elaborará un informe técnico sobre la seguridad, paso previo a que el Gobierno tome la decisión definitiva.
Cuatro prórrogas, cuatro escenarios distintos
Desde comienzos de siglo, la central nuclear de Almaraz ha afrontado ya tres prórrogas, cada una con un clima de incertidumbre creciente. La primera, en el año 2000, fue prácticamente automática y no generó tensiones.
Muy distinta fue la de 2010, cuando la Junta de Extremadura intentó condicionarla al pago de impuestos en la región. El entonces presidente extremeño, Juan Carlos Rodríguez Ibarra dejó un mensaje claro a las empresas propietarias: "Si pagan IVA en la región a partir de 2010, aceptaremos la prórroga, si no pagan IVA, no hay prórroga que valga". Un pulso político que no prosperó. El IVA no llegó, y la prórroga sí. En 2010, el gobierno de España autorizaba a la central seguir funcionando 10 años más.
Más complicada aún fue la prórroga de 2019‑2020, marcada esta vez por el desacuerdo entre las propias empresas propietarias: Endesa quería continuar, mientras que Iberdrola y Naturgy se oponían, lo que provocó semanas de protestas en Almaraz y una gran manifestación en Navalmoral de la Mata. El acuerdo llegó in extremis, de madrugada y a pocos días de la fecha límite, ampliando la vida útil de la planta hasta 2027‑2028, menos tiempo del que reclamaba el comité de empresa, que pedía prolongarla hasta 2030.
Los trabajadores: sí a la prórroga, pero con un plan
Dos trabajadores históricos de la central con los que hemos hablado, uno del comité de empresa y otro del área de seguridad, recuerdan las incertidumbres vividas en cada renovación. Ambos coinciden en pedir una nueva prórroga, pero acompañada de un mensaje firme: hay que construir una alternativa real para la comarca de Campo Arañuelo para cuando Almaraz deje de funcionar.
La incertidumbre no es nueva. La central lleva en marcha más de 40 años, sosteniendo empleo, actividad económica y población.
Ha llovido mucho. Mucho.
Y los pájaros han cumplido su misión esparciendo las correspondientes semillas.
Las alianzas de la naturaleza han surtido por tanto un año más su efecto en Puebla de la Reina, la localidad de Matías Macías, el presidente de Cofradía Extremeña de la Gastronomía.
De su mano, paseando por su precioso pueblo, conocemos a Quico Reyes, un auténtico experto recogiendo espárragos (hasta 15 kilos en un día), sin que jamás se haya aburrido de su sabor ni de sus largos paseos por el campo.
Una vez guardados en el morral, llega el momento de saber como conservarlos y sobre todo de deleitarnos saboreándolos.
Nos ayuda a ello Eduardo Cumbreño, también pueblerino, hijo de "esparraguero" y socio del restaurantre Vaova, en Mérida. Sus propuestas gastronómicas en torno al espárrago silvestre nos recuerdan que en Extremadura estamos rodeados de productos (y personas) aparentemente sencillos pero que son literalmente "alta cocina", Un regalo de la naturaleza.
Deliciosos sin necesidad de gran aderezo.
¿O es que es posible imaginar un placer gastronómico mayor que unos huevos rotos con trigueros y jamón ibérico?
Preparen su apetito que en Puebla de la Reina hoy se dispara, inevitablemente gracias a la realización de Javier Iglesias.
¡Buen provecho!
El vino de pitarra no presume de etiquetas ni grandes bodegas, pero para muchos extremeños es mucho más que una bebida: es una forma de convivencia. Así lo recoge un estudio elaborado por la Universidad de Extremadura (UEx), que pone el foco en una tradición que nace en el lagar y continúa en el bar, donde el “chato” marca el ritmo de la conversación.
Lejos de las producciones industriales, el pitarra mantiene vivo un modelo basado en la cooperación vecinal. Las herramientas necesarias para su elaboración, como despalilladoras, estrujadoras o prensas, se compartían entre vecinos, barrios o incluso familias completas. Luis López-Lago, investigador de la UEx, señala que "algunas de las herramientas que se usan para su elaboración se compartían de manera comunal entre vecinos de un mismo barrio, de una misma localidad o entre una familia”.
El bar, el último eslabón del lagar
La colaboración en el lagar encuentra su continuación en el mostrador. El estudio recoge cómo el pitarra se convierte en un vehículo de socialización muy particular: un vino económico, servido en chatos y que se bebe despacio, generando conversaciones largas que hacen del bar el verdadero ágora de la vida rural.
En comarcas como La Vera, los pitarreros siguen elaborando este vino por pura pasión. Defienden un producto que depende más del cielo que de la química, un vino honesto, orgulloso de sus virtudes y también de sus defectos. Manuel Cañadas, el presidente de APIVE, la Asociación de Pitarreros Veratos, señala que hacer el vino "ya no es una necesidad" sino que se hace "por hobby".
Pese al arraigo cultural, este patrimonio etnográfico se encuentra en riesgo. La falta de relevo generacional amenaza con dejar huérfanas las viñas y las bodegas familiares.
La tradición del pitarra, que durante décadas ha estrechado lazos entre vecinos y ha marcado la vida social de los pueblos, lucha hoy por resistir. Un patrimonio humilde, cotidiano y compartido que trata de evitar convertirse en el último trago de una historia que forma parte de la identidad rural extremeña.
Vino de pitarra en un pueblo de La Vera extremeña.
Este es el primer fin de semana desde el inicio del Ramadán, que comenzó el pasado miércoles, un mes sagrado para el Islam en el que el consumo de carne, especialmente cordero, se dispara en los países musulmanes. Una parte importante de esa demanda se cubre desde Extremadura, que continúa liderando el censo ovino en España con tres millones de cabezas.
A nivel nacional, las exportaciones de cordero han caído de forma notable, pero la región ha logrado mantener su actividad. El sector del ovino encara esta campaña con cifras positivas: el grupo EA GROUP, que reúne a más de 1.600 ganaderos, prevé sacrificar entre 20.000 y 25.000 corderos destinados al mercado musulmán, 5.000 más que en 2025. El año pasado, la cooperativa exportó alrededor del 70% de su producción a terceros países.
Pese a ello, el sector ha notado la ausencia de uno de sus principales clientes: Marruecos, que no ha comprado cordero este año tras la suspensión en 2025 de la Fiesta del Cordero, una decisión que ha tenido impacto directo en las cifras totales de exportación.
Producción a la baja por la lengua azul y precios en máximos por la escasez
Las buenas perspectivas comerciales contrastan con la caída de la producción. La enfermedad de la lengua azul dejó una fuerte huella en la cabaña extremeña, especialmente en la comarca de La Serena, provocando reducciones de entre el 25% y el 30% al cierre de 2025.
El presidente de CORDEREX, Mario Mera, recuerda que el impacto ha sido severo: “Ha sido grave porque la producción en algunas explotaciones se ha venido al 50% y ahora hay que recuperar censos, pero no hay producto suficiente para hacerlo de manera gradual y a precios viables”.
A ello se suman las abundantes lluvias de los últimos días, que podrían afectar a las próximas campañas de producción.
Precios en máximos por la escasez
La menor disponibilidad de corderos ha tensionado el mercado y provocado una subida histórica de los precios, complicando la competitividad frente a países como Rumanía, donde los costes de producción son más bajos.
El presidente de COVICA y EA GROUP, Antonio Holguín, confirma esta situación: “El precio está muy alto por la escasez de cordero motivada por la lengua azul”.
Holguín añade que las previsiones del sector apuntan a una campaña estable: “La previsión es que para el Ramadán esté en torno a 20-25 mil corderos y durante 2026 se aproximará a los sacrificios y exportaciones del año pasado”.
Con menos oferta pero gran demanda, el sector extremeño del ovino encara el Ramadán priorizando mercados consolidados y manteniendo su apuesta exportadora, pese a la incertidumbre que generan los precios altos y la recuperación lenta de censos.