RIADA BADAJOZ
Badajoz recuerda a las víctimas de la riada del 97 cuando se cumplen 29 años de la tragedia
Una misa en la parroquia Jesús Obrero recordará esta tarde a las víctimas de la tragedia causada por el desbordamiento de los arroyos Rivillas y Calamón
María José Montero Riada de Badajoz
Esta madrugada se cumplen 29 años de la riada de Badajoz, una de las mayores tragedias de la historia reciente de Extremadura. El desbordamiento de los arroyos Rivillas y Calamón durante la noche del 5 al 6 de noviembre de 1997 provocó la muerte de 22 personas en la capital pacense y causó importantes daños materiales, especialmente en el barrio de Cerro de Reyes.
Con motivo de este aniversario, la parroquia de Jesús Obrero, en Cerro de Reyes, acoge este jueves a las 19:00 horas una misa en recuerdo de las víctimas de una tragedia que permanece muy presente en la memoria colectiva de la ciudad.
Una noche marcada por las lluvias torrenciales
La catástrofe se produjo tras varios días de precipitaciones persistentes que desembocaron en una intensa tormenta durante la madrugada. Según los datos recogidos, llegaron a registrarse más de 200 litros por metro cuadrado en apenas unas horas.
La acumulación de agua provocó el desbordamiento de los arroyos Rivillas y Calamón, cuyos caudales alcanzaron niveles extraordinarios. En algunos puntos, el agua llegó a elevarse hasta cuatro metros por encima de su cauce, arrasando viviendas situadas en las zonas más próximas a la confluencia de ambos arroyos. El momento más crítico se produjo en torno a las 02:30 horas, cuando una gran avenida de agua irrumpió en Cerro de Reyes. Muchas personas quedaron atrapadas en sus viviendas mientras el agua y el lodo anegaban calles y edificios.
Una de las mayores tragedias de Extremadura
La riada dejó 22 fallecidos en Badajoz y otras tres víctimas mortales en Valverde de Leganés. Entre ellas figura una mujer de 73 años cuyo cuerpo nunca pudo ser recuperado.
Además de las pérdidas humanas, la catástrofe tuvo un enorme impacto social y económico. Más de 1.300 viviendas resultaron inundadas y alrededor de 1.200 familias se vieron obligadas a abandonar sus hogares.Las inundaciones provocaron también cortes de electricidad y telefonía, daños en infraestructuras, carreteras bloqueadas y la destrucción de numerosos vehículos y negocios.
Las consecuencias de aquella noche se dejaron sentir durante años. Los daños ocasionados en Extremadura fueron valorados en torno a 120 millones de euros, una cifra que da cuenta de la magnitud de una tragedia que marcó para siempre la historia de Badajoz.