Extremadura
28 Enero 2023, 21:07
Actualizado 28 Enero 2023, 21:07

"No les vamos a devolver la vida, pero sí su derecho a descansar en paz entre los suyos, su derecho a la dignidad. Dignidad que pretendieron arrebatarles, pero que nunca perdieron", ha dicho hoy en Castuera Beatriz Artolazabal. La consejera de justicia del País Vasco de Euskadi ha encabezado la delegación vasca que ha explicado hoy en la localidad pacense los resultados obtenidos hasta ahora en los trabajos de exhumación que se realizan en el cementerio de Orduña, en Vizcaya. Allí, en una enorme fosa común, se han recuperado los restos de 71 extremeños fallecidos en la prisión de esta localidad vizcaína entre 1939 y 1941. Más de la mitad de los casi 4.000 reclusos procedían del campo de concentración de Castuera.

De momento el Instituto de la Memoria Vasca 'Gogora' ha localizado a 41 familias y ha conseguido muestras de ADN de 32 de ellas. "Tienen derecho a que sus restos sean localizados, exhumados e identificados; derecho a honrarles, a llorarles, a depositar una flor en su tumba", ha asegurado Artolazabal. Por eso se han desplazado a Extremadura para hacer un llamamiento: "a las familias que no están aquí, por los motivos que sean, pónganse en contacto con Gogora, con las asociaciones de la Memoria Histórica y los Ayuntamientos", ha pedido Naiara Garmendia, biznieta de Bernardo Rodríguez Rincón, que desapareció de su casa en Campanario una noche de invierno de 1938 y murió en la prisión de Orduña en 1941 enfermo de endocarditis.

También allí falleció Manuel del Amo, el abuelo de Carmen. Uno de sus hijos, Pedro, el padre de ella, con 94 años, aún vive. "Mi padre siempre decía: mi padre está en Orduña, mi padre está en Orduña... ¿Pero dónde está Orduña? Pues de estas cosas que no sabes en el mapa exactamente dónde está eso". A casi 700 kilómetros de Villagonzalo, donde dejó a cuatro huérfanos. Ella ha facilitado ya el ADN de su padre. También Julián ha dado una muestra del suyo. Tiene 86 años y es el hijo pequeño de Blas Galán Rodríguez, fallecido también en la cárcel franquista de Orduña. "Mi hermano mayor nunca ha contado de la historia de mi padre nada. Sí que recuerdo cuando le mandaron a mi madre la carta de que había fallecido, era yo muy pequeño, pero eso no se me va de la cabeza". Tampoco olvidará el día de hoy. Ya sabe dónde está su padre tras 86 años sin respuestas.

La memoria es tozuda. Aunque esté enterrada se empeña.

Si quieren más información sobre las exhumaciones y el proceso de recogida de muestras de ADN o ponerse en contacto con el Instituto de la Memoria Vasca, pueden hacer llamando o escribiendo a 944 032 845 / gogora@euskadi.eus.


 

 

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