30 Junio 2020, 11:15
Actualizado 30 Junio 2020, 14:13

Paredes que no hablan, pueblo callado. Lo dice una pintada en una calle de Buenos Aires, Argentina. El arte callejero ha ido cambiando mucho conforme han ido transcurriendo los años: en los últimos tiempos, se ha ido mezclando también con el muralismo. Hay infinidad de debates abiertos sobre si ha de ser ilegal o alegal para mantener la fuerza política de su mensaje o si el mensaje no merma aunque al artista callejero lo contrate la Administración.

Desde hace meses, la Agencia Extremeña de Cooperación al Desarrollo (AEXCID), junto a la Asociación de Gestores Culturales de Extremadura (AGCEX), ha encargado murales enormes en edificios públicos a varios de los mejores artistas urbanos de España. Se han basado en los Objetivos de Desarrollo del Milenio de Naciones Unidas y, así, han hablado de salud y bienestar, la reducción de las desigualdades, la producción de alimentos y mercancías y el consumo responsable y la necesidad de contar con instituciones sólidas que garanticen la paz y la justicia.

Imagen de uno de los murales

Ahora escogerán un símbolo: George Floyd, muerto a manos de un policía de Mineápolis que se arrodilló en su cuello. Su frase “I can’t breathe” (“no puedo respirar”) ha dado la vuelta al mundo y ha inspirado miles de pancartas y de ilustraciones en la red durante las nuevas protestas del movimiento “Black Lives Matter” (“las Vidas Negras Importan”). Decimos “nuevas protestas” porque este movimiento se originó en 2013, con el uso de este hashtag en redes: #BlackLivesMatter, tras la absolución de George Zimmerman (coordinador de vigilancia de un barrio privado) por la muerte del adolescente Trayvon Martin a causa de un disparo.

Tanto Martin como Floyd eran afroamericanos. No son los primeros casos de brutalidad policial en Estados Unidos. Podemos nombrar los de Bruce Kelley Jr., Joseph Mann, Abdirahman Abdi, Paul O'Neal, Terence. Crutcher o Deborah Danner, entre muchos otros. La brutalidad policial es solo un síntoma de un racismo más instaurado socialmente de lo que a veces admiten las sociedades occidentales. Por ello, en Cáceres, se va a pintar el primer mural de España en memoria de George Floyd como representación de la lucha contra el racismo.

Participación ciudadana

En la capital cacereña se están comenzando a pintar los ‘Murales con Objetivo’, como antes los ha habido en las barriadas de Bellavista, Juan Canet, Zona Sur y San Andrés de Mérida. Se escogen siempre barriadas periféricas. En esta ocasión, la idea ha partido del concejal David Holguín. Son Aldea Moret, San Marquino, La Mejostilla y Llopis Ivorra. “La elección de los barrios tiene que ver con el propósito de mejorar el desarrollo urbano sostenible y atender a la desigualdad espacial que históricamente han sufrido estas zonas”, ha informado el director de la AEXCID, Ángel Calle.

Imagen de uno de los murales

"Lo que planteamos es que la cultura sea la herramienta de transformación con la que volver a hacer activismo ciudadano: activismo a través de las asociaciones de vecinos, asociaciones de jóvenes... las asociaciones con las que este proyecto tiene que trabajar". Por eso, antes de que, en la calle Ceclavín, la artista Doa Oa haya pintado flores (al fin y al cabo, hay que caminar la Ribera del Marco: son flores de ajo), se ha trabajado durante dos semanas con los vecinos. Los artistas pintan un mural solos y otro mural con los vecinos. "Es la educación para la ciudadanía global", ha dicho Calle, que señala también que, con este proyecto, "pretendemos construir desde lo local para llegar a lo internacional y entender que, de las crisis, solo vamos a poder salir cooperando. Ahora, más que nunca, es necesario empezar desde lo más próximo y cercano”.

Precisamente por esta cercanía, la AEXCID (lo hace por primera vez) va a financiar, y va a colaborar en el diseño de la Primera Estrategia Municipal de la Cooperación Cacereña 2020-2024, "de tal forma que podamos presentarnos de una manera alineada y coordinada, con los mismos objetivos".

Imagen de uno de los murales

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