España adelantará el reloj una hora en la madrugada del 28 al 29 de marzo de 2026, un ajuste que se realiza simultáneamente en todos los países de la Unión Europea. Se busca aprovechar mejor la luz solar vespertina, aunque sigue generando debate por sus efectos en el sueño y en los ritmos circadianos.
En la península y Baleares, el salto se producirá cuando a las 02:00 pasen a ser las 03:00, mientras que en Canarias el adelanto irá de 01:00 a 02:00. Los dispositivos electrónicos conectados a internet se ajustarán automáticamente, pero relojes analógicos como los del coche o los de pared deberán modificarse manualmente para evitar retrasos y despistes en la jornada del domingo.
De la hora solar provincial a la armonización europea
El sistema horario español ha evolucionado durante más de un siglo. Hasta finales del XIX, cada provincia utilizaba su hora solar media, lo que generaba diferencias de hasta una hora entre extremos del territorio. Para poner fin a ese desorden, un decreto de 1901 firmado por la reina María Cristina unificó España peninsular en la hora del meridiano de Greenwich (UTC+0).
El primer horario de verano se aplicó en España el 15 de abril de 1918, inspirado en la medida adoptada por Alemania durante la Primera Guerra Mundial para ahorrar carbón. Desde entonces, su uso fue intermitente, con suspensiones entre 1920 y 1925, y nuevamente entre 1930 y 1936. Durante la Guerra Civil coexistieron dos horarios distintos, uno para cada bando.
El giro de 1940 y la herencia que aún permanece
En 1940, el Gobierno de Franco adelantó permanentemente una hora el huso oficial para alinearlo con la Europa central, en plena Segunda Guerra Mundial. La decisión mantuvo a España en la hora centroeuropea (UTC+1), pese a su posición geográfica más coherente con UTC+0. Aquel gesto político continúa influyendo en los ritmos de vida actuales y en la sensación de “vivir adelantados”.
La crisis del petróleo y el regreso definitivo del cambio estacional
La crisis energética de 1973 devolvió urgencia al horario de verano. España lo reinstauró en 1974 con cambios estacionales orientados al ahorro energético, y desde 1981 el calendario quedó armonizado con la UE: último domingo de marzo y último de octubre. Durante la década de los setenta, el Ministerio de Industria estimó reducciones del 2–3% en el consumo eléctrico durante los meses de aplicación.
Un modelo en revisión y un 2026 decisivo
Desde 1996, las fechas del cambio horario permanecen fijadas, incluida la del 28 de marzo de 2026, pero el debate sobre su continuidad se intensifica: el ahorro energético real es limitado, entre el 0,5% y el 1%, mientras que expertos alertan del impacto en la salud y del llamado “jet lag social”.
El BOE marca 2026 como la última fecha garantizada a la espera de una decisión definitiva de la UE.