VISITA DEL PAPA
El Papa León XIV condena la violencia machista y pide afrontarla como sociedad
El Pontífice denuncia que la violencia contra las mujeres “a menudo” acaba en feminicidios, rechaza atribuir el mal a Dios y subraya la responsabilidad personal y colectiva
El papa León XIV ha lamentado la “violencia contra las mujeres”, que “a menudo desemboca en feminicidios”, y ha instado a abordar este problema “todos”, tanto a nivel personal como social. Se trata de la primera vez que el Pontífice se pronuncia públicamente durante su visita a España sobre cuestiones relacionadas con la igualdad y, en concreto, con la violencia de género.
El mensaje lo ha pronunciado este martes durante la vigilia celebrada en el Estadio Olímpico Lluís Companys, en Barcelona, ante miles de fieles.
Violencia machista y responsabilidad colectiva
“Tantas crónicas policiales, todavía hoy, reflejan un clima envenenado en las relaciones familiares de abusos y opresiones, y en particular de violencia contra las mujeres, que a menudo desembocan lamentablemente también en feminicidios”, ha subrayado León XIV.
En respuesta a la pregunta de una joven cuyo padre intentó asesinar a su madre cuando ella era pequeña, el Papa ha afirmado que la violencia machista es una “realidad dramática que tiene raíces antropológicas y culturales” y ha llamado a “abordarla todos, sea personalmente, sea como sociedad”. “A nosotros nos corresponde afrontarla en todas sus dimensiones”, ha insistido.
Asimismo, ha subrayado la responsabilidad individual, precisando que, “si existe violencia, si triunfa el egoísmo, si incluso el amor entre familiares se transforma en odio”, es necesario interpelar “a las dinámicas de la sociedad, a la cultura del individualismo, a la tentación de la violencia” y “no a Dios”.
“No podemos atribuir a Dios lo que ha sido confiado a nuestra responsabilidad, no podemos imaginar que Dios desde lo alto responda a nuestras necesidades de forma automática o impida milagrosamente que el mal suceda. Él nos ha dotado de inteligencia y voluntad, nos ha dado una conciencia”, ha añadido.
El perdón no obliga a restablecer la relación
Ante la pregunta de la misma joven sobre cómo perdonar a su padre tras lo ocurrido, el Pontífice —Robert Prevost— ha aclarado que perdonar no implica necesariamente retomar una relación, especialmente en contextos de violencia.
“No debemos pensar que el perdón equivalga siempre y en todos los casos a volver a la situación anterior o a vivir una relación plena con quienes nos han herido”, ha advertido. En este sentido, ha señalado que es posible “rechazar toda forma de odio o venganza” y rezar por el agresor, sin exponerse de nuevo al daño.
Salud mental y presión social
Por otro lado, ante el testimonio de otra joven que relató cómo la depresión la llevó a intentar suicidarse, el Papa ha reclamado “un sistema sanitario que incluya entre sus prioridades este malestar invisible y generalizado”, que afecta también a los jóvenes.
“Es importante tomar conciencia de cómo la salud mental se ve cada vez más amenazada en el contexto de sociedades que se consideran avanzadas. Es una señal de que hay algo profundamente erróneo en una cierta idea de crecimiento que somete a las personas a presiones, expectativas y tensiones que comprometen equilibrios fundamentales”, ha explicado.
Contra la cultura del éxito y la perfección
León XIV también ha denunciado que “algunos modelos culturales” imponen la necesidad de ser siempre “vencedores y perfectos”, relegando “el límite, la fragilidad y el dolor” al “silencio ensordecedor de la soledad o incluso de la vergüenza”.
“En estos momentos, podemos pensar instintivamente que también Dios nos haya abandonado. Pero la cruz de Jesús nos dice que Dios no nos abandona”, ha afirmado, entre los aplausos de los asistentes.
En este sentido, ha pedido “no espiritualizar el dolor” atribuyéndolo superficialmente a la “voluntad de Dios”, ya que eso puede “minimizar ese sufrimiento, silenciarlo y herir a las personas”. “Dios no quiere el sufrimiento”, ha remarcado.
Una llamada a detenerse y reflexionar
En unas respuestas en las que ha alternado el catalán y el castellano, el Papa ha criticado la “idolatría del beneficio y el rendimiento”, el afán de producir siempre y el culto a la propia imagen, que, a su juicio, actúan como “anestésicos para adormecer la conciencia”.
Frente a ello, ha instado a “detenerse” y a cultivar espacios de silencio para desarrollar un pensamiento crítico frente a “un sistema social que no pone a la persona en el centro y provoca situaciones de injusticia y pobreza”.
