7 Abril 2026, 20:33
Actualizado 7 Abril 2026, 21:21

El precio del combustible en España refleja, al igual que la luz, que no siempre se paga lo que parece. Según explica Fernando Mena, de la Asociación de Estaciones de Servicio de Extremadura, actualmente alrededor del 45% del precio que vemos en el surtidor corresponde al coste del producto, su refino y transporte; otro 45% son impuestos, y el 10% restante el margen bruto del operador y la estación de servicio.

Esto significa que prácticamente la mitad de lo que pagamos por gasolina o diésel son impuestos: IVA, tasa medioambiental, la contribución a la reserva energética y el conocido “impuesto de hidrocarburos”, que aporta más del 53% de todos los impuestos especiales.

La demanda, otro condicionante

Los precios han subido de manera notable desde que se intensificó el conflicto en Oriente Próximo, situando el diésel casi al doble de su precio anterior y la gasolina un 40% más cara, aunque estas cifras ya incluyen las bonificaciones del Gobierno (23 céntimos por litro en gasóleo y 29 céntimos en gasolina).

El gasóleo, a pesar de tener menor carga impositiva que la gasolina, se vende más caro debido a la dinámica de oferta y demanda. “Hay mucha más demanda de gasoil en este momento y se ha puesto por encima de la gasolina en una cantidad muy importante”, apunta Fernando Mena, explicando la incertidumbre que viven transportistas, conductores y estaciones de servicio.

Contrario a lo que podría parecer, la subida de precios no implica mayores beneficios para los pequeños negocios de estaciones de servicio, la mayoría pymes. “Las cisternas nos cuestan mucho más dinero, hay que financiarlas, hay que pagarlas. Y, al mismo tiempo, los riesgos son mucho más altos que los que teníamos hasta ahora”, aclara Fernando Mena.