Zarza la Mayor (Cáceres)
22 Mayo 2022, 17:37
Actualizado 22 Mayo 2022, 21:16

"Al verse acosado y en inminente peligro de alcance, sacó de su bolsillo una navaja de pequeñas dimensiones con la que se dio tres cortes en el cuello y una puñalada en el pecho, al lado del corazón". Así relata por escrito el el sargento comandante del puesto de la guardia civil de Zarza la Mayor, Dámaso Salgado Sánchez, al gobernador civil de Cáceres la detención, en julio de 1938, de Julián Notario, el alcalde republicano, oculto en la sierra de Benavente junto al secretario del ayuntamiento. Había huido del municipio dos veranos atrás. "Una vez ocupado el pueblo por Falange y la Guardia Civil, cambiaron la corporación municipal republicana y, a partir de ahí, comenzaron a detener a personas", explica Julián Chaves Palacios, catedrático de la Universidad de Extremadura y autor del libro 'La represión en la provincia de Cáceres durante la guerra civil (1936-1939)'

"Se llevaron a unos pocos de hombres y aquí ya no pudo piar nadie"

"Yo estaba con mi medio novio y llegaron a la puerta dos niños, porque al fin y al cabo eran dos niños, y preguntaron por mi padre". Esperanza tenía 18 años cuando se llevaron a su padre: Isidoro Clavero Vinagre. "Inocente de mí porque ya habían matado a unos pocos les dije que estaba arriba". Nunca más volvieron a verle. Ni a Jacinto Colombo ni a los hermanos Guillén, Alejandro y Pedro, ni Zacarías Lineo Díaz. "Pasó el camión por la misma puerta nuestra y a mi padre lo conocieron los vecinos porque dijo: <<¡Los mis hijos qué desgraciaos van a ser>>", nos contaba en 2008, cuando hicieron los primeros estudios en la mina de 'La Paloma', su hija Felipa.

En el mismo camión que Zacarías y con la misma suerte iba Luciano Montero Tadeo. Tenía 27 años y dejaba en casa a un niño de dos y a una mujer a punto de parir. "Según mis titas, las hermanas de mi padre, que tenía dos, lo trajeron escoltado a ver a mi hermana que tenía 40 días. La vio, se lo llevaron y hasta la fecha". Aquello marcó la vida de su hijo Domingo a pesar de lo pequeño que era. También la de Vitoria, a la que dejaron viuda con tres críos chicos al cargo. "Se los llevaron, ¿a unos pocos de hombres! Y aquí ya no pudo piar nadie", se lamentaba a punto de cumplir 103 años.

Luciano Montero Tadeo, represaliado en el verano de 1936 en Zarza la Mayor (Cáceres)

Después: silencio. Negro como la boca de una mina, La Paloma. Allí los tiraron. Las evidencias son muchas, asegura Chaves Palacios, documentales y "luego en los años 80 y 90 recogí muchos testimonios a personas que concretaron que habían sido arrojados a la mina La Paloma"

Monolito en homenaje a los fusilados en el cementerio de Zarza la Mayor

 Allí siguen, esperando. Catorce años han pasado ya de las primeras prospecciones y mañana, por fin, arranca la excavación para exhumar los restos. "Yo a mi padre no lo llegué a conocer. Que lo encontraran sería para mí como si hubiera vuelto a nacer y estuviera en los brazos de él". Julio, huérfano de Fermín Chaparro, es el único de los hijos de aquellos hombres justos que podrá verlo. Todos los demás han muerto con un deseo que late vivo dentro de agujero.

Últimas excavaciones

Extremadura es pionera en exhumaciones de fosas de represaliados por el franquismo, que vienen acelerándose en los últimos meses. Las últimas excavaciones se han llevado a cabo en Cabeza la Vaca, en los cementerios de Miajadas y Castuera, y en el pozo del 'Salamanco Chico', una finca en los alrededores de Feria. Aquí consiguieron recuperar los restos de 13 personas. Unos trabajos que capitanea la Consejería de Cultura de la mano de la Asociación Científica Aranzadi, que encabeza el forense Francisco Etxeberría. El mismo equipo que mañana comienza a excavar otros de los puntos negros de la memoria en la región: la mina de La Paloma, en el municipio cacereño de Zarza la Mayor.

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Restos de represaliados por el franquismo encontrados en el 'Salamanco Chico', en Feria
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Aparecen los primeros restos de los represaliados del 'Salamanco Chico'

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