Cada 8 de abril se conmemora el Día Internacional del Pueblo Gitano, una jornada dedicada a reconocer la historia, la cultura y las aportaciones de esta comunidad, así como a denunciar la discriminación y el antigitanismo que aún persisten en distintos ámbitos de la sociedad.
La fecha remite al Primer Congreso Mundial Romaní/Gitano, celebrado en Londres en 1971, un encuentro clave en el que se adoptaron símbolos fundamentales de identidad colectiva, como la bandera gitana y el himno Gelem, gelem.
Símbolos
La bandera gitana combina el azul, que representa el cielo, y el verde, asociado a la tierra y la libertad, con una rueda roja de dieciséis radios en el centro, símbolo del camino, el viaje y la historia compartida del pueblo gitano.
Por su parte, el himno Gelem, gelem recuerda la persecución sufrida por el pueblo gitano, especialmente durante el nazismo, y rinde homenaje a quienes fueron víctimas del genocidio romaní.
Estos símbolos se han convertido en referentes de identidad colectiva y de reivindicación cultural, y constituyen un elemento esencial de memoria, orgullo y reconocimiento histórico.
Más allá del carácter simbólico, esta jornada se ha consolidado como un espacio para la reivindicación de derechos y la visibilización de una comunidad que ha sufrido históricamente exclusión, persecución y estereotipos. Por ello, numerosas entidades sociales e instituciones impulsan actos de sensibilización, homenajes y actividades culturales en distintos puntos del país.
Entre los gestos más reconocidos destaca la ceremonia del río, en la que se lanzan pétalos al agua y se encienden velas como símbolo de libertad y de recuerdo de las personas gitanas dispersadas por la diáspora. También son habituales los actos institucionales, las lecturas públicas, los encuentros culturales y las muestras de apoyo a la diversidad.
La conmemoración del 8 de abril busca, en definitiva, poner en valor la identidad gitana y reforzar el compromiso social e institucional con la igualdad de oportunidades, el respeto y la convivencia.