Este 13 de abril se conmemora el Día Internacional del Beso, una fecha dedicada a reivindicar uno de los gestos de afecto más universales y reconocibles en todas las culturas. La celebración tiene su origen en un récord mundial logrado por una pareja de Tailandia, que protagonizó el beso más largo jamás registrado en un certamen.
Aquel hito, que fue superado por los propios protagonistas hasta alcanzar las 58 horas, 35 minutos y 58 segundos, sirvió como referencia simbólica para fijar esta fecha en el calendario. Desde entonces, el Día Internacional del Beso se ha consolidado como una jornada para poner en valor el beso como expresión de conexión, cariño y vínculo humano. Conviene no confundir esta efeméride con el Día del Beso Robado, que se celebra el 6 de julio y responde a un significado distinto.
Beneficioso para la salud
Más allá de su componente simbólico, diversos estudios y especialistas destacan que besar puede tener beneficios para la salud, tanto a nivel físico como emocional. Entre ellos, se encuentran la reducción del estrés y la ansiedad, la mejora del estado de ánimo gracias a la liberación de endorfinas y oxitocina, y un posible alivio del dolor al actuar como analgésico natural.
Asimismo, se ha asociado el beso con efectos positivos complementarios sobre la salud cardiovascular y el sistema inmunitario, además de su papel clave en el fortalecimiento de los vínculos afectivos. En el plano emocional, besar refuerza la sensación de cercanía, seguridad y apego, contribuyendo a una mayor conexión interpersonal y bienestar relacional.